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EL DIARIO digital
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El Gobierno encontró un dato para sacar pecho y no dudó en hacerlo. Con el anuncio de un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 4,4% interanual en 2025, la Casa Rosada activó un operativo celebración en redes sociales que mezcló euforia, cifras y, como ya es marca registrada, algunos dardos políticos.
El primero en subirse a la ola fue Javier Milei, que convirtió el dato en una validación directa de su plan económico. "Récord histórico" fue la frase elegida para describir el desempeño del cuarto trimestre, acompañado de una chicana sin filtro dirigida a sus críticos, a quienes volvió a ubicar en el lugar de "operadores".
Números que entusiasman y un discurso que no afloja
Desde el Ministerio de Economía, Luis Caputo aportó la artillería técnica para sostener el festejo. El desglose no es menor: inversión creciendo al 16,4%, consumo privado al 7,9% y exportaciones al 7,6%. Un combo que, según el oficialismo, marca un punto de inflexión tras años de turbulencia.
Además, el dato fino que remarcan en el equipo económico es otro: el PBI a precios constantes alcanzó un máximo histórico, superando incluso los niveles promedio de 2022. En paralelo, 12 de los 16 sectores mostraron mejoras, con rubros como hoteles, agro y construcción empujando la recuperación.
Bullrich se suma y el mensaje se alinea
Patricia Bullrich no se quedó afuera del coro oficial. Con un mensaje más ordenado pero igual de enfático, habló de inversión, exportaciones y disciplina fiscal, en una línea discursiva perfectamente sincronizada con el Presidente y el ministro.
La escena deja en evidencia algo más profundo que un simple festejo: una estrategia comunicacional aceitada, donde cada dato positivo se amplifica al máximo y se transforma en argumento político.
Crecimiento vs. realidad: la discusión que sigue
Puertas adentro, el Gobierno insiste en que estos números son la prueba de que el ajuste y la desregulación empiezan a dar resultados. Puertas afuera, el debate sigue abierto: cuánto de este crecimiento se traduce en mejora real para la gente y cuánto queda en el terreno de las estadísticas.
Por lo pronto, en el oficialismo no dudan. Con los datos en la mano y las redes como megáfono, el mensaje es uno solo: la economía, aseguran, ya arrancó. Falta ver si la calle acompaña ese entusiasmo o si la historia todavía tiene capítulos por escribir.