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Milei se planta sin matices: alineamiento total con EE.UU. e Israel en medio de amenazas de Irán

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En un escenario cargado de tensión internacional y con advertencias explícitas desde Teherán, el presidente Javier Milei aprovechó un acto cargado de simbolismo para dejar una definición política que no admite grises. En el aniversario del atentado a la Embajada de Israel, el mandatario no sólo rindió homenaje: también trazó, con tono firme, el mapa geopolítico de su gestión.

Bajo una lluvia insistente que acompañó la ceremonia, Milei se convirtió en apenas el segundo jefe de Estado en hablar en este tipo de actos —un lugar que hasta ahora sólo había ocupado Carlos Menem— y eligió hacerlo con un mensaje directo: Argentina ya eligió bando.

"Dejamos en claro dónde nos paramos", disparó, en referencia a su alineamiento con Estados Unidos e Israel en un contexto global que arde. Y fue más allá: apuntó contra Irán, al que calificó como una "tiranía" que exporta terror desde hace décadas.

La escena no fue menor. El Presidente llegó rodeado por la cúpula de su Gabinete, en una señal política que buscó amplificar el mensaje. No se trató solo de memoria: fue también una demostración de poder y posicionamiento internacional.

Justicia pendiente y mensaje hacia adentro

Pero el discurso no se limitó a la política exterior. Milei también puso el foco en una deuda histórica que incomoda a todos los gobiernos desde hace más de tres décadas: la impunidad.

A 34 años del atentado que dejó 29 muertos y más de 240 heridos, no hay condenados. Y ese vacío judicial sigue siendo una herida abierta. En ese punto, el Presidente prometió avanzar con nuevas herramientas legales para destrabar causas que parecen congeladas en el tiempo.

"Nuestro país impulsa nuevas herramientas jurídicas para avanzar en el juzgamiento de los responsables", aseguró, dejando entrever la intención de empujar figuras como el juicio en ausencia, una demanda que volvió a sonar con fuerza durante el acto.

También hubo críticas, aunque sin nombres propios, a gestiones anteriores. Milei recordó la caída del Memorándum con Irán como un paso necesario, pero insuficiente. Traducido: el kirchnerismo volvió a quedar bajo la lupa, aunque sin ser mencionado explícitamente.

Un acto atravesado por la geopolítica

El homenaje, que se realizó en el sitio donde hoy funciona la plaza conmemorativa en Arroyo y Suipacha, estuvo lejos de ser un evento meramente recordatorio. La política internacional se coló en cada intervención.

El embajador de Israel en Argentina, Eyal Sela, no dudó en respaldar al Presidente y elogiar su postura. En un discurso cargado de tono diplomático pero con mensaje claro, celebró que Milei "se haya ubicado del lado correcto de la historia".

El contexto no es menor: desde Irán ya habían lanzado advertencias directas contra el mandatario argentino, acusándolo de cruzar una "línea roja imperdonable" tras sus declaraciones en Nueva York, donde calificó al régimen iraní como enemigo del país.

Seguridad, tensión y una salida anticipada

La tensión no quedó solo en las palabras. Tras su discurso, Milei se retiró rápidamente del lugar por motivos de seguridad, un dato que refleja el nivel de alerta que rodea su figura en este momento.

Mientras tanto, el resto de los funcionarios permaneció en el acto, que se desarrolló bajo la consigna "La primera vez no se olvida, porque deja huella".

El mensaje final fue claro, aunque incómodo para algunos sectores: Milei no sólo recordó el pasado, sino que utilizó el acto para dejar en evidencia su apuesta geopolítica. Y en ese juego, la Argentina, al menos bajo su gobierno, ya eligió de qué lado pararse.

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