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EL DIARIO digital
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La diplomacia de los buenos modales ha muerto. En una reunión que debía ser protocolar con el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente de los Estados Unidos soltó una bomba racimo sobre la Moncloa: amenazó con cortar todo el comercio con España y calificó al gobierno de Pedro Sánchez como un aliado "terrible".
¿El motivo? Sánchez se plantó y dijo "no" al uso de las bases militares españolas para la ofensiva contra Irán. Para Washington, eso no es soberanía, es traición en pleno estado de guerra.
El ultimátum de la Casa Blanca: "¿Comercio? Cero"
Con el estilo visceral que lo caracteriza, el mandatario estadounidense no se guardó nada. Mientras el mundo observa con pavor el cuarto día de conflicto en Medio Oriente, el mensaje para Madrid fue devastador:
Bloqueo comercial: EE.UU. amenaza con cerrar el grifo a las exportaciones españolas. "No queremos tener nada que ver con España", sentenció.
Ataque personal al liderazgo: Reconoció que España tiene "gente estupenda", pero disparó directo a la yugular de Sánchez: "Les falta un gran liderazgo".
La obsesión del 5%: España quedó señalada como la "oveja negra" de la OTAN por ser el único miembro que no se comprometió a subir el gasto en defensa a niveles récord (5% del PBI).
La Moncloa en modo "negación": El optimismo de Albares que no convence
Horas antes de que el huracán llegara desde Washington, el canciller español José Manuel Albares intentó bajarle el precio al conflicto. Con una calma que a estas alturas parece ingenuidad, aseguró que no esperaba "ninguna consecuencia" por negarle las bases a los estadounidenses.
Albares sacó a relucir el currículum de España en misiones internacionales (Líbano, Irak, el Báltico), pero para la Casa Blanca actual, eso es prehistoria. Estados Unidos quiere las bases hoy, ahora y para atacar a Irán. La postura española es clara: si la ofensiva no encaja en la Carta de las Naciones Unidas, España no pone la pista de aterrizaje.
Un tablero geopolítico roto
La escalada es total. Mientras el canciller alemán Friedrich Merz escuchaba de primera mano la furia de su socio americano, España se queda sola en un rincón de la alianza. La pregunta es: ¿cuánto puede aguantar la economía española un bloqueo comercial de la primera potencia del mundo por una cuestión de "principios"?