Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
Una comitiva liderada por el viceministro José Luis Daza busca sellar el acuerdo técnico (Staff Level Agreement). De cumplirse los objetivos, el país recibiría un desembolso de US$ 1.000 millones para fortalecer las arcas del Banco Central.
La relación entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) entra en una instancia clave de definiciones. Una delegación técnica del Ministerio de Economía ya se encuentra en Washington con el propósito de destrabar la segunda revisión del programa vigente. El éxito de estas reuniones permitiría elevar el expediente al Directorio Ejecutivo (Board) para su aprobación final.
El cumplimiento de las metas fiscales y monetarias ha sido el pilar de la gestión actual; sin embargo, la atención del organismo se centra en el único punto de incumplimiento: la acumulación de reservas internacionales.
El desafío de las reservas y la necesidad de un nuevo "waiver"
A pesar del ordenamiento en las cuentas públicas, la Argentina no logró alcanzar los niveles de divisas comprometidos para el cierre de 2025. Esto obligará al Directorio del FMI a evaluar la concesión de un "waiver" o perdón técnico. No es una situación inédita para el programa, pero el equipo económico llega a la mesa de negociación con datos que, a su criterio, marcan un cambio de tendencia respecto al año anterior.
Desde el inicio de 2026, el Banco Central, bajo la conducción de Santiago Bausili, ha mostrado una dinámica más activa en el mercado cambiario:
Fase 4 del programa: El BCRA ya acumula más de US$ 2.000 millones en lo que va del año.
Proyección anual: La meta oficial de acumulación de reservas oscila entre los US$ 10.000 y US$ 17.000 millones.
Condicionantes: Estos objetivos dependen directamente de la remonetización de la economía y la fluidez en el Mercado Libre de Cambios (MLC).
Reconocimiento al sendero fiscal
Desde el organismo internacional, las señales han sido de cautela pero con un reconocimiento explícito al esfuerzo de austeridad. La vocera del FMI, Julie Kozack, destacó recientemente la importancia de los superávits primarios obtenidos y la necesidad de consolidar la confianza en la moneda nacional.
El Fondo sigue de cerca el Presupuesto 2026, esperando que la hoja de ruta económica profundice el saneamiento fiscal. El desembolso pendiente de US$ 1.000 millones resulta vital no solo por su valor nominal, sino por la señal de respaldo institucional que representa para los mercados financieros en un contexto de transición económica.