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EL DIARIO digital
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La ministra (y ahora voz cantante en el Senado) admitió que el polémico artículo 44 fue un "teléfono descompuesto" entre técnicos y legisladores. Entre certificados truchos y billeteras virtuales flojas de papeles, el oficialismo intenta limpiar el camino para el viernes.
En la política argentina, cuando el río suena, es porque alguien metió la pata en el barro. Esta vez, fue la propia Patricia Bullrich quien tuvo que salir a poner la cara y el pecho por un "descuido" que casi incendia la pradera laboral. El famoso Artículo 44, ese que pretendía pegarle un tijeretazo del 50% al sueldo de quienes están de licencia por enfermedad, voló por los aires, pero el costo político ya dejó su marca.
"Nosotros nos hacemos cargo", soltó Bullrich con esa mezcla de pragmatismo y autoridad que la caracteriza. Según explicó, la inclusión del polémico punto fue fruto de un frenesí legislativo: veinte llamadas por día entre el equipo del Senado y la Secretaría Legal y Técnica. Al parecer, a los técnicos les dijeron "ahí no se metan", pero los muchachos siguieron de largo. Un "oops" de esos que le amargan el café a cualquier trabajador.
La guerra contra los "certificados truchos"
A pesar de la retirada, Bullrich no soltó el cuchillo. Argumentó que la intención original no era castigar al enfermo real, sino terminar con la "industria de los certificados truchos" y el ausentismo crónico que drena las arcas públicas y privadas.
Sin embargo, el método de "cortar por lo sano" (o por lo enfermo, en este caso) no pasó el filtro del consenso, y varios senadores oficialistas ya le habían bajado el pulgar antes de que la sangre llegara al río.
Billeteras virtuales: Mucho brillo, poca solvencia
El otro gran "pum para abajo" de la jornada fue la propuesta de pagar sueldos a través de billeteras virtuales. Lo que parecía una modernización de vanguardia terminó chocando con la pared de la realidad financiera:
El caos de los números: Existen más de 200 billeteras y no todas tienen la espalda de un banco tradicional.
El riesgo del "crash": "Si un banco tiene un problema, el Central te salva. Si una billetera se cae, se lleva los sueldos de todos", sentenció Bullrich, bajándole el precio a la fantasía cripto para el pago de haberes.
Cuestión de tiempos: Los bancos permiten el descubierto para pagar del 1 al 5; las plataformas digitales todavía no están para esos trotes.
¿Habemus Ley el viernes?
Pese a los parches, los errores de tipeo y las internas que salieron a la luz, en la Casa Rosada el optimismo sigue intacto. El vocero Manuel Adorni ya sacó turno con el peluquero para festejar el viernes: asegura que la reforma sale con fritas.
Para el Gobierno, este proyecto es el "giro necesario" para despertar a un mercado laboral que lleva una década durmiendo la siesta en la informalidad. Veremos si este viernes el Senado les da el gusto o si aparece otro "artículo fantasma" que obligue a Patricia a dar nuevas explicaciones.