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EL DIARIO digital
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El cordobés abandonó la tibieza del monobloque para jugar de lleno en las filas de Milei. Con este pase, La Libertad Avanza alcanza un empate histórico con el peronismo y prepara la guillotina para la reforma laboral.
La política argentina no da respiro y, cuando de supervivencia se trata, Luis Juez es un cinturón negro. El senador cordobés, que venía amagando en el limbo de su propio partido (Frente Cívico) tras romper con el PRO, finalmente decidió "blanquear" su romance con la Casa Rosada. Juez ya es, oficialmente, un integrante más de la bancada de La Libertad Avanza (LLA).
Este movimiento no es un simple cambio de figuritas; es un terremoto en el tablero de las dietas y los despachos. Con la llegada del cordobés, el bloque de Milei estira el pecho y llega a los 21 legisladores, logrando una paridad matemática con el bloque Justicialista. Sí, leíste bien: el peronismo perdió el monopolio del miedo en la Cámara Alta.
Una semana de "todo o nada"
El desembarco de Juez no podría ser más oportuno (o calculado). El Senado se prepara para una seguidilla de sesiones que sacarán chispas:
Martes: Rosqueo puro para designar autoridades.
Jueves: Debate caliente sobre la Ley Penal Juvenil y la Ley de Glaciares.
Viernes: El plato fuerte. La reforma laboral llega al recinto y el Gobierno necesita cada voto como el oxígeno.
El peronismo se desangra por los costados
Mientras en el oficialismo brindan, en el búnker K los rostros están largos. Al crecimiento de LLA se le suma el olor a traición o "realismo político", según quién lo mire. Tres senadores que respondían al interbloque peronista han decidido que el kirchnerismo ya no es buen puerto.
Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy) y Sandra Mendoza (Tucumán), apadrinados por los gobernadores Jalil, Sáenz y Jaldo, están armando su propio rancho aparte bajo el sello de "Convicción Federal". Traducción: son los nuevos "dialoguistas" que el Gobierno ya empezó a seducir.