Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
Después de una jornada intensa de trabajo o de una exigente rutina de entrenamiento, el cuerpo suele manifestar señales claras de agotamiento. En ese contexto, la crioterapia una práctica basada en la exposición controlada al frío extremo se consolidó como una de las tendencias más elegidas para aliviar tensiones físicas y recuperar energía. Si bien su aplicación es conocida desde hace años en el ámbito de la medicina deportiva, hoy su uso se expandió a centros de bienestar y espacios dedicados al autocuidado integral.
El frío dejó de ser solo un recurso ocasional para calmar dolores y pasó a ocupar un lugar central dentro de las terapias de recuperación. Desde inmersiones en agua helada y duchas frías supervisadas hasta modernas cámaras criogénicas, la crioterapia se presenta como una alternativa rápida para mejorar la circulación, reducir molestias musculares y generar una sensación general de bienestar. En una época marcada por la búsqueda de resultados inmediatos y el cuidado personal, el método promete beneficios visibles en poco tiempo.
Qué es la crioterapia y qué efectos produce en el organismo
El uso del frío con fines terapéuticos no es una novedad, pero en los últimos años adquirió un respaldo técnico y científico que impulsó su popularidad. La crioterapia engloba distintas técnicas que aplican bajas temperaturas de forma localizada o general, con el objetivo de provocar respuestas fisiológicas específicas en el cuerpo.
Fernando D'Abundo, especialista en kinesiología deportiva, explica que la crioterapia local se realiza mediante compresas de hielo, masajes con frío o baños de inmersión. "La exposición al frío genera una activación del sistema circulatorio que mejora la oxigenación de músculos y órganos", señala.
Durante la aplicación se produce una vasoconstricción que reduce momentáneamente el flujo sanguíneo. Al finalizar el estímulo frío, la vasodilatación posterior incrementa la circulación, favoreciendo la regeneración de los tejidos y la disminución del dolor muscular. Este mecanismo no solo resulta útil para deportistas, sino también para personas sometidas a estrés físico, altas temperaturas o largas jornadas laborales.
Beneficios respaldados por estudios
Más allá de la sensación inmediata de alivio, la crioterapia comenzó a ser analizada con mayor profundidad por la comunidad científica. Investigaciones recientes buscaron determinar qué efectos reales genera la exposición al frío y cuánto tiempo se sostienen sus beneficios.
Uno de los estudios más difundidos fue realizado por la Universidad de Australia del Sur, donde se evaluó el impacto de las inmersiones en agua fría en más de 3.100 personas. Los resultados indicaron una reducción significativa del estrés que puede extenderse hasta 12 horas después de la práctica, además de una mejora en la percepción general de bienestar.
D'Abundo explica que estos efectos se traducen en una recuperación física más eficiente: "Al disminuir la inflamación y el dolor muscular, la crioterapia no solo acelera los procesos de recuperación, sino que también mejora la sensación corporal en personas que no realizan actividad física intensa".
En ese sentido, destaca que quienes pasan muchas horas sentados, trabajan bajo presión o están expuestos al calor pueden experimentar beneficios similares a los de los atletas. "No es una terapia exclusiva del deporte de alto rendimiento", aclara.
De los vestuarios al mundo del espectáculo
El auge de la crioterapia también se explica por su adopción entre figuras del deporte profesional y celebridades internacionales. Atletas de elite como Usain Bolt, LeBron James, Michael Phelps y Floyd Mayweather incorporaron esta técnica como parte habitual de sus rutinas de recuperación, mientras que futbolistas de primer nivel la utilizan tras entrenamientos y competencias exigentes.
En el ámbito del entretenimiento, personalidades como Paris Hilton han difundido públicamente su uso, incluso instalando cámaras criogénicas en sus hogares. La práctica es asociada no solo a la recuperación física, sino también al cuidado de la piel, el aumento de energía y la mejora del estado de ánimo.
Desde el punto de vista emocional, la crioterapia también muestra efectos positivos. "La exposición al frío puede estimular la liberación de endorfinas, generando una sensación de bienestar y mayor vitalidad, especialmente en personas con altos niveles de estrés o ansiedad", explica el especialista.
Riesgos y cuidados a tener en cuenta
Pese a sus beneficios, la crioterapia no está exenta de riesgos y no resulta adecuada para todas las personas. D'Abundo advierte que existen contraindicaciones claras, como enfermedades cardiovasculares, problemas circulatorios, hipertensión no controlada o afecciones respiratorias.
Además, subraya la importancia de evitar exposiciones excesivas o temperaturas extremas sin supervisión. "Mareos, palpitaciones o dolor intenso son señales de alerta que no deben ignorarse", remarca.
Con su creciente difusión fuera del ámbito deportivo, la crioterapia se afianza como una herramienta eficaz para combatir la fatiga, el estrés y los efectos del calor. Sin embargo, como toda práctica terapéutica, requiere información, control y responsabilidad.
En definitiva, el frío extremo ofrece una pausa reparadora en medio del ritmo cotidiano. Bien aplicada, puede convertirse en un aliado poderoso para recuperar el equilibrio físico y mental. Pero su verdadero beneficio radica en conocer sus límites y utilizarla de manera consciente.