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EL DIARIO digital
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Las llamadas de números desconocidos se volvieron una molestia diaria para miles de argentinos, con un condimento cada vez más pesado: el riesgo de estafas. En ese escenario, compañías telefónicas y fabricantes de celulares incorporaron herramientas que detectan posibles llamadas de spam y alertan en pantalla, incluso antes de atender.
Pero, según explican especialistas, cortar de inmediato no siempre resuelve el problema. La lógica detrás de muchas maniobras es simple: si rechazás la llamada, pueden volver a intentar desde otro número. Por eso, sostienen que la clave no está en colgar, sino en cómo respondés.
Lo que nunca tenés que hacer cuando atendés
-Los expertos advierten que hay dos errores que se repiten y abren la puerta a maniobras de fraude:
- No respondas con un "¿Sí?": algunas estafas buscan grabar tu voz para usarla en intentos de suplantación de identidad.
- No confirmes ni brindes datos personales: DNI, claves, códigos por SMS, números de tarjeta o fotos de documentos, incluso si la llamada "parece" legítima.
El método recomendado: atender y pedir que borren tu número
La recomendación más efectiva para frenar este tipo de llamados no es bloquear a ciegas ni cortar de una: es dejar un pedido claro y formal para que eliminen tu contacto de sus bases de datos.
Los pasos sugeridos son:
- Contestá con una frase breve y directa, sin habilitar charla.
- Pedí explícitamente que borren tu número de su base.
- No respondas preguntas ni confirmes información.
- Mantené un tono firme pero educado.
- Si insisten, bloqueá el número después de hacer el pedido.
- Una opción simple y concreta para decir al atender es: "No autorizo llamadas comerciales. Eliminá este número de tu base de datos."
Señales típicas de una estafa virtual
- Además del "cómo responder", los especialistas marcan alertas frecuentes para detectar un intento de engaño:
- Urgencia extrema: "es ahora o perdés el beneficio", "tu cuenta se bloquea hoy".
- Pedido de datos personales: DNI, claves, códigos SMS, tarjetas, documentos.
- Premios o deudas inesperadas: ganaste algo que no jugaste o debés algo que no contrataste.
- Mensajes genéricos o con errores: saludos impersonales, textos mal escritos.
- Números raros o falsos: se corta rápido, prefijos extraños o similares a oficiales.
- Links sospechosos: acortados o con direcciones que imitan páginas reales.
- Presión emocional: miedo, culpa o entusiasmo exagerado para apurarte.
En un terreno donde los estafadores juegan con el apuro y la confusión, la idea es simple: atender no para conversar, sino para cortar el circuito con un pedido formal, sin datos y sin margen para la trampa.