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EL DIARIO digital
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Un ingeniero informático y funcionario de planta de la Municipalidad de Vitacura, en Santiago de Chile, presentó una demanda contra su empleador tras ser despedido luego de la viralización de un video en el que aparece teniendo sexo con otra persona dentro de una oficina del edificio municipal. El hecho, según se consignó, ocurrió de noche, mientras ambos realizaban horas extra, y quedó expuesto desde el exterior por jóvenes que practicaban skate en las inmediaciones.
El registro fue grabado la noche del 25 de junio del año pasado y generó un escándalo. Con el correr de los meses, el episodio volvió a circular con fuerza en redes sociales tras conocerse la querella: el ex empleado reclama una indemnización de $200 millones, equivalentes a casi USD 230 mil, y el caso volvió a sumar una fuerte repercusión, con más de 28 millones de visualizaciones en TikTok, de acuerdo con lo informado.
La demanda fue presentada a mediados de diciembre ante el 1° Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago. En el escrito, el trabajador sostuvo que su despido le provocó "daño moral" y que, durante sus nueve años de servicio en el municipio, mantuvo "una evaluación de excelencia e intachable con nota 7", cumpliendo "de forma íntegra con todas las tareas".
Según el planteo judicial, el sumario que se impulsó en su contra y que desembocó en la desvinculación fue "absolutamente ilegal", con "numerosas arbitrariedades" atribuibles tanto al fiscal instructor como a la alcaldesa Camila Merino Catalán. En ese marco, el demandante afirmó que la jefa comunal habría comunicado públicamente la decisión de apartarlo de sus funciones antes de que el procedimiento disciplinario estuviera cerrado, lo que según su presentación afectó sus defensas, su salud psíquica y su honra.
El ex funcionario también alegó haber sufrido "daño psicológico y emocional" por "constantes tratos vejatorios", con impacto en su autoestima y estabilidad emocional, y mencionó miedo, estrés y trastornos de ansiedad generalizados.
Además de la indemnización, el demandante solicitó que el municipio publique una declaración en un medio de circulación nacional admitiendo la afectación de su "integridad psíquica". También pidió que la alcaldesa Merino asista a una capacitación sobre vulneración de derechos de los trabajadores.
El video y el relato de quien lo grabó
En la reconstrucción difundida tras el escándalo, Carolina Gallo, autora del video, relató cómo fue el momento en el que observaron la escena desde el exterior. "Todo comenzó cuando una de mis amigas miró hacia arriba y vio en la ventana cómo la chica se bajaba los pantalones y comenzaron el acto", sostuvo. Y agregó: "Fue demasiado mecánico y debió haber durado como cinco minutos máximo. Luego ella se paró y se fue. Había más gente en el mismo piso de la oficina".
En ese mismo relato, mencionó que, poco después, "llegó un pedido delivery de comida para ellos", según sus dichos.
La presentación judicial quedó radicada en el fuero laboral y se espera que el trámite avance con las instancias habituales del proceso, mientras el episodio continúa generando repercusión pública por el origen del video y el alcance que tuvo en redes.