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EL DIARIO digital
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Las principales cadenas de supermercados de Francia anunciaron que no comercializarán carnes ni aves provenientes del Mercosur, aun cuando el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea se firmaría este sábado. La decisión, comunicada por los propios distribuidores, apunta a proteger la producción local y rechaza lo que consideran una "competencia desleal".
De Carrefour a Leclerc, pasando por Intermarché y Netto, los grandes actores de la distribución alimentaria en Francia aseguraron que las carnes y aves de corral de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay no llegarán a sus góndolas. La postura fue expresada en nombre de la "soberanía alimentaria" y del respaldo a los agricultores franceses, uno de los sectores más críticos del acuerdo.
Thierry Cotillard, presidente del grupo Les Mousquetaires, fue categórico al confirmar que la decisión es "un compromiso firme" compartido por las principales cadenas del país. Según explicó, la gran distribución concentra cerca del 40% del mercado, por lo que su rol resulta clave una vez que el tratado entre la Unión Europea y el Mercosur quede aprobado. En ese sentido, aseguró que los supermercados no comprarán productos cárnicos sudamericanos y que esa definición busca llevar tranquilidad al sector agropecuario local.
En la misma línea, el director general de Carrefour, Alexandre Bompard, consideró que el impacto del acuerdo será "bastante limitado" en la práctica. Señaló que la política del grupo es abastecerse casi exclusivamente de producción francesa y detalló que el 100% de las aves de corral, el 97% de la carne vacuna y la totalidad de la carne de cerdo que comercializan son de origen nacional. "No habrá cambios", remarcó.
El rechazo de los supermercados se inscribe en un clima de fuerte malestar entre los productores europeos, que temen perder mercados a partir de la reducción de aranceles prevista en el tratado con los países del Mercosur. Los agricultores denuncian que las importaciones sudamericanas utilizan pesticidas prohibidos en la Unión Europea, lo que, a su entender, genera una competencia desigual.
Ante esas críticas, la Comisión Europea se comprometió a reforzar la normativa sobre residuos de pesticidas y anunció la prohibición total de tres sustancias tiofanato-metilo, carbendazima y benomilo en determinados productos agrícolas. Además, prometió intensificar los controles para garantizar que las importaciones respeten las normas sanitarias europeas, con un aumento del 50% en las inspecciones fuera del territorio comunitario en los próximos dos años.
Mientras tanto, la tensión se trasladó a las calles. En este contexto, unos 350 tractores ingresaron a París en una nueva jornada de protesta agrícola, con reclamos de "medidas concretas e inmediatas" al gobierno francés. La negativa de los supermercados a vender productos del Mercosur aparece así como un gesto político y económico que busca contener el conflicto interno, aun frente a un acuerdo comercial de alcance internacional.