Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
Arrancar la semana con cansancio, dificultad para concentrarse y falta de motivación es una experiencia común para millones de personas. Aunque muchas veces se atribuye al estrés laboral o a la falta de ganas, la ciencia señala que detrás de la llamada "fatiga de los lunes" existen mecanismos biológicos concretos.
Desde la cronobiología la disciplina que estudia los ritmos internos del organismo se explica que el cuerpo funciona con relojes biológicos que regulan el sueño, la vigilia, el metabolismo y la liberación hormonal. Cuando esos relojes se desajustan, el impacto se siente de forma directa en los niveles de energía. Eso es lo que suele ocurrir tras el fin de semana, según diversos estudios publicados en la revista Sleep Medicine.
El "jet lag social"
Durante los sábados y domingos, muchas personas modifican sus horarios: se acuestan y se levantan más tarde, duermen siestas prolongadas o rompen la rutina habitual. Esa alteración genera lo que la literatura científica denomina jet lag social, un fenómeno comparable al desfase horario que se experimenta al viajar entre distintos husos horarios.
El reloj biológico central necesita regularidad para funcionar correctamente. Cuando el lunes se vuelve a madrugar de manera abrupta, el organismo todavía opera con el "horario del fin de semana". El resultado es una sensación persistente de cansancio, somnolencia y menor rendimiento mental, incluso cuando se durmieron varias horas.
Hormonas fuera de sincronía
Las investigaciones también muestran que el desorden en los horarios afecta la liberación de hormonas clave. El sueño no solo sirve para descansar, sino para coordinar procesos biológicos esenciales.
Según los estudios citados, los cambios bruscos de rutina alteran la secreción de melatonina y cortisol. La melatonina relacionada con el sueño puede mantenerse elevada durante la mañana del lunes, generando somnolencia, mientras que el cortisol, necesario para activarse y estar alerta, no alcanza su pico habitual. Esta combinación explica por qué cuesta arrancar el día, concentrarse y sostener la atención al inicio de la semana laboral.
Cómo reducir el cansancio del lunes
Los especialistas coinciden en que no se trata de eliminar el descanso del fin de semana, sino de hacerlo más compatible con los ritmos biológicos. Algunas estrategias simples pueden ayudar a reducir la fatiga del lunes:
- Mantener horarios de sueño similares todos los días, con una variación máxima de una hora.
- Evitar dormir en exceso los fines de semana para "compensar" la semana laboral.
- Exponerse a la luz natural por la mañana para reajustar el reloj biológico.
- Reducir el uso de pantallas antes de dormir, especialmente los domingos.
Cuando estos hábitos se sostienen en el tiempo, el organismo logra una mejor sincronización interna y la sensación de agotamiento al comenzar la semana tiende a disminuir de manera progresiva.