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EL DIARIO digital
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Con compras oficiales y el empuje del oro, las reservas brutas superaron los USD44.000 millones. El mercado sigue de cerca la estrategia cambiaria y los vencimientos de deuda que asoman en el calendario.
Las reservas internacionales brutas del Banco Central de la República Argentina pegaron un salto y alcanzaron los USD44.187 millones, tras crecer USD787 millones en una sola jornada, un avance del 1,8%. Es el nivel más alto desde el 6 de enero de 2023 y el máximo desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada.
El número impresiona aún más cuando se mira el recorrido: desde el 7 de diciembre de 2023, los activos brutos del Central treparon USD22.987 millones, una suba del 108,3%, partiendo de USD21.209 millones.
Según fuentes de la autoridad monetaria, el BCRA volvió a comprar en el mercado de contado: sumó USD83 millones y acumuló un saldo neto de USD104 millones en las últimas dos ruedas, luego de nueve meses sin intervenir en el spot. A eso se le agregó el empujón de las valuaciones: la suba del oro (1,2%) aportó otros USD102 millones a las reservas.
En paralelo, el mercado cambiario mostró señales de calma medida. Con USD573,4 millones operados en el segmento de contado un repunte del 49,4% el dólar mayorista cedió $2,50 (-0,2%) y cerró en $1.467,50. El techo de la banda oficial quedó en $1.533,91, dejando al tipo de cambio a $66,41 o 4,5% por debajo de ese límite. El Central se quedó con el 14,5% de la oferta, por encima del 5% que proyecta el régimen vigente.
En el mostrador minorista, el billete retrocedió cinco pesos y cerró en $1.490 para la venta en el Banco Nación. En el promedio de entidades, según informó la institución que preside Santiago Bausili, la compra se ubicó en $1.437,29 y la venta en $1.488,32.
Los futuros de dólar cerraron casi sin cambios, con un volumen acotado de USD623 millones. Las posiciones de fin de enero ajustaron apenas a $1.491,50, todavía unos $72 (4,8%) por debajo de la banda superior prevista para fin de mes. En la plaza se repite la lectura: mientras el Tesoro vendería dólares en contado, el BCRA compensaría con compras y, al mismo tiempo, ofrecería contratos de futuros para mantener alineados los precios entre mercados.
El combo se completa con tasas en pesos que incentivan a vender dólares en el spot, capturar rendimientos en moneda local y cubrirse vía futuros. En ese ida y vuelta, el Central también desarmó posiciones en títulos dollar linked para devolver liquidez y evitar saltos bruscos en las tasas.
Las cotizaciones financieras se movieron poco: el contado con liquidación cerró en $1.539,55 (-0,3%) y el MEP en $1.498,58 (-0,1%). El blue, en cambio, amagó con bajar pero rebotó y terminó en $1.520, con una suba diaria de $5, aunque en lo que va de enero acumula una caída de $10.
Acciones en baja y deuda en foco
El mercado local operó con cautela frente a la nueva fase del programa monetario del BCRA, que apunta a reforzar la acumulación de reservas. La atención también estuvo puesta en cómo el Tesoro enfrentará los vencimientos de deuda en dólares del viernes 9.
El índice S&P Merval cedió 0,6% y cerró en 3.112.377 puntos. En Wall Street, el golpe vino del lado energético: con el petróleo en baja, los ADR de YPF y Central Puerto cayeron más de 5%, mientras Pampa Energía perdió más de 4%. Vista Energy retrocedió 2,9%. El impacto fue menor en la plaza local, que cerró antes que Nueva York.
En renta fija, los bonos soberanos en dólares avanzaron marginalmente 0,1% y el riesgo país se estabilizó en 562 puntos básicos.
El frente de deuda sigue marcando el pulso. El Gobierno deberá afrontar pagos por unos USD4.300 millones y el mercado especula con un REPO de alrededor de USD1.500 millones con bancos internacionales para completar el fondeo. Analistas señalan que el Tesoro contaría con USD1.970 millones propios, que podrían estirarse a USD2.600 millones si se suman ingresos por privatizaciones, dejando el resto en manos de un préstamo garantizado que evitaría tocar las reservas netas.
Con reservas en alza, dólares quietos y vencimientos a la vuelta de la esquina, el tablero financiero muestra una foto favorable, aunque todavía cargada de preguntas sobre la sostenibilidad del esquema y el rol que jugará el financiamiento externo en los próximos meses.