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EL DIARIO digital
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El Gobierno barrió con el arancel del 28% que protegía a la gigante del aluminio desde la era de Alberto Fernández. Con precios locales por las nubes y el mercado interno monopolizado, el Palacio de Hacienda decidió que es hora de que el "Foil" chino meta presión.
La era del proteccionismo a medida parece tener fecha de vencimiento, y esta vez el golpe le tocó a Aluar. El Ministerio de Economía, con la firma de Luis Caputo, decidió no renovar la medida antidumping que desde 2020 blindaba la producción local de hojas de aluminio (el famoso "foil" para envases y construcción) frente a la competencia de los gigantes de Asia.
El argumento oficial es un misil directo a la línea de flotación de la empresa de Javier Madanes Quintanilla: el Gobierno analizó los números y concluyó que no hay "dumping" chino, sino una protección que Aluar aprovechó para inflar precios mientras el valor internacional del aluminio se caía a pedazos.
Los números de la discordia: ¿Soberanía o monopolio?
La resolución del Boletín Oficial no ahorró en detalles ácidos sobre el comportamiento de la empresa en los últimos cinco años:
Precios a contramano: Mientras el aluminio en el mundo bajó un 16%, Aluar subió sus precios locales entre un 5% y 7%.
Dueños de la torta: Gracias al arancel del 28%, Aluar pasó de tener el 64% del mercado en 2019 a un aplastante 91% en 2024.
Importaciones "fantasma": La competencia china había quedado reducida a un insignificante 3% del mercado.
El impacto en el bolsillo (y en la góndola)
La decisión no es solo una pelea de despachos; tiene un impacto directo en lo que pagás en el súper. El papel de aluminio es un insumo clave para:
Alimentos y bebidas: Envases de larga vida y lácteos.
Medicamentos: Los blisters de tus remedios.
Construcción: Membranas aislantes.
Al abrir la importación, el Gobierno busca que la baja en el costo del insumo se traslade alguna vez al precio final de los bienes de consumo masivo, quitándole a Aluar la potestad de fijar precios sin mirar lo que pasa en el resto del planeta.
Un clima de tensión empresarial
La noticia cae como un balde de agua fría en un momento de máxima tensión para el grupo empresario, apenas días después del anuncio del cierre de la planta de neumáticos Fate.
Madanes Quintanilla había pedido por favor que se mantuviera la protección, pero la respuesta de "Toto" Caputo fue un "no" rotundo, basado en que Aluar, al ser el único productor integrado del país, ya tiene demasiadas ventajas competitivas como para seguir necesitando el auxilio del Estado.