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EL DIARIO digital
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El secretario de Estado estadounidense destacó la cooperación argentina en seguridad y narcoterrorismo. La Casa Rosada fue el primer gobierno latinoamericano en apoyar la operación en Venezuela y quedó desmarcada del bloque que cuestionó la intervención.
Meta descripción (SEO): Marco Rubio habló con el canciller Pablo Quirno y agradeció el apoyo del gobierno de Javier Milei a Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro. Argentina respaldó la operación y se diferenció del bloque regional que condenó la intervención.
Palabras clave: Marco Rubio, Pablo Quirno, Javier Milei, Nicolás Maduro, Estados Unidos, Venezuela, canciller, narcoterrorismo, CELAC, seguridad regional.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, mantuvo una conversación telefónica con el canciller argentino Pablo Quirno y agradeció el respaldo del Gobierno de Javier Milei tras la operación norteamericana en Venezuela que derivó en la captura y detención de Nicolás Maduro, según informó el Departamento de Estado.
De acuerdo al parte de prensa, el funcionario estadounidense destacó la "continua cooperación para confrontar el narcoterrorismo y fortalecer la seguridad en América Latina", en un intercambio que se produce en medio de fuertes tensiones diplomáticas en la región por el impacto político de la intervención en Caracas.
La comunicación entre Rubio y Quirno se inscribe en una agenda que Washington presenta como prioritaria: la lucha contra el narcotráfico y el crimen transnacional, ejes que la administración de Donald Trump viene ubicando en el centro de sus acuerdos hemisféricos. En ese marco, la reciente acción en Venezuela fue exhibida como parte de una estrategia para golpear a organizaciones vinculadas al tráfico de drogas y a redes criminales de alcance regional.
El gesto de Rubio hacia la Argentina cobró relieve por una razón concreta: el Gobierno nacional fue el primer país latinoamericano en respaldar públicamente la operación estadounidense. Tras conocerse la captura de Maduro, Quirno escribió en la red social X: "La Argentina confía que estos acontecimientos representen un avance decisivo contra el narcoterrorismo que afecta a la región y, al mismo tiempo, abran una etapa que permita al pueblo venezolano recuperar plenamente la democracia, el imperio de la ley y el respeto de los derechos humanos de conformidad con los principios del derecho internacional".
En el mismo posicionamiento, el canciller ratificó el respaldo argentino a las autoridades "legítimamente elegidas" en las elecciones venezolanas de 2024, con mención al presidente electo Edmundo González Urrutia, y reconoció el liderazgo de María Corina Machado, a quien el texto identifica como galardonada con el Premio Nobel de la Paz.
La Casa Rosada también reiteró su reclamo por la liberación del ciudadano argentino Nahuel Gallo, detenido en Venezuela, y pidió garantías sobre su integridad física y seguridad personal.
Mientras Argentina se alineó con el enfoque de Washington, un bloque de países integrado por Colombia, Brasil, México, Chile, Uruguay y España condenó la intervención militar estadounidense en Venezuela y reclamó respeto por la soberanía nacional. En ese contrapunto, Quirno cuestionó la representatividad de una declaración regional impulsada por el presidente colombiano Gustavo Petro, al señalar que no reflejaría el sentir mayoritario de los latinoamericanos ni de los exiliados venezolanos.
El cruce diplomático tuvo otro capítulo en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que celebró una reunión de urgencia para intentar fijar una posición común sobre la intervención en Caracas. El encuentro, convocado por Petro y apoyado por líderes de la coalición ALBA, no alcanzó consenso: un grupo de países entre ellos Argentina, Paraguay y Perú envió representantes de menor rango y se abstuvo de firmar un comunicado conjunto.
Según fuentes diplomáticas citadas en el texto original, un bloque de diez países encabezado por Argentina prepararía un pronunciamiento para respaldar la actuación estadounidense que permitió la detención de Maduro, en un escenario que reacomoda alianzas y profundiza las diferencias sobre la respuesta regional ante la crisis venezolana.