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EL DIARIO digital
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La tragedia dejó al menos 40 muertos y 115 heridos tras un incendio durante una fiesta de Año Nuevo. Las autoridades avanzan con estudios de ADN y odontológicos para reconocer a los fallecidos.
Suiza decretó cinco días de duelo nacional tras el incendio que destruyó el bar Le Constellation durante una fiesta de Año Nuevo en la ciudad alpina de Crans-Montana. El siniestro ocurrió en la madrugada del 1 de enero y provocó hasta el momento 40 víctimas fatales y 115 heridos, varios de ellos en estado crítico.
Las autoridades informaron que uno de los procesos más complejos en esta etapa es la identificación de los fallecidos. Debido a la gravedad de las quemaduras, numerosos cuerpos quedaron irreconocibles, por lo que se realizan pruebas genéticas y análisis odontológicos. Funcionarios advirtieron que el procedimiento podría extenderse durante varios días y que no se confirmarán identidades hasta contar con resultados concluyentes.
"El compromiso es no comunicar ningún nombre sin estar 100% seguros", explicó el jefe del gobierno cantonal, Mathias Reynard. En el mismo sentido, el alcalde de la ciudad, Nicolas Feraud, señaló que la prioridad es brindar información clara y responsable a las familias, muchas de las cuales permanecen en la zona a la espera de novedades.
En paralelo, embajadas y consulados iniciaron gestiones para determinar la nacionalidad de las víctimas. Ya se confirmó que entre los fallecidos hay ciudadanos italianos, aunque el listado completo aún no fue difundido. También persiste la incertidumbre sobre la cantidad exacta de personas que se encontraban dentro del local, ya que la celebración había convocado a numerosos jóvenes, en su mayoría turistas.
Las primeras pericias descartaron la hipótesis de un atentado. Tanto la policía como la fiscalía indicaron que todo apunta a un accidente. Testimonios de sobrevivientes y registros audiovisuales sugieren que el fuego se habría iniciado al encender bengalas decorativas sobre botellas de champagne, lo que permitió que las llamas alcanzaran el techo del sótano y se propagaran con rapidez.
Bomberos, policías y equipos médicos acudieron de inmediato, pero enfrentaron condiciones extremas de humo denso, gases tóxicos y altas temperaturas que dificultaron las tareas de rescate. Según fuentes oficiales, aún podrían quedar restos dentro del edificio, a la espera de la finalización de los trabajos forenses.
El presidente suizo, Guy Parmelin, calificó el hecho como "una tragedia de proporciones aterradoras y sin precedentes" y confirmó que las banderas nacionales permanecerán a media asta durante los días de duelo. "Detrás de estas cifras hay nombres, rostros y familias cuyas vidas fueron brutalmente interrumpidas o cambiadas para siempre", afirmó.