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Lucas Tomasi pasó por La Pampa y celebró su licencia

El próximo 5 de julio Lucas estar compitiendo en Zrate
El próximo 5 de julio Lucas estará compitiendo en Zárate.
El joven piloto de 19 años, que tiene síndrome de Down, obtuvo la licencia médica nacional tras un largo trámite que sentó un precedente inédito en el automovilismo argentino. En su paso por Santa Rosa, junto a su padre Mauricio, repasaron un camino que derribó prejuicios.

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Hay papeles que casi no tienen valor y que pueden servir, por ejemplo, para prender el fuego en este invierno pampeano. Pero hay otros que tienen otro peso y otra memoria, llevan consigo todas las puertas golpeadas. La licencia médica nacional que Lucas Tomasi recibió esta semana pertenece a esa segunda clase de papeles porque es el inicio de una nueva etapa en su carrera.

Lucas pasó por La Pampa junto a su padre, Mauricio Tomasi. Llegaron desde Capilla del Monte, en Córdoba, donde participaron de un encuentro de la Fundación Upis (Unidos por la Inclusión Social), y se encuentran camino de regreso hacia Tandil. En el medio, la escala pampeana en el barrio Santa María de las Pampas sirvió para contar una historia que empezó como un juego, siguió como una sorpresa y terminó abriendo un antecedente para el automovilismo argentino y mundial.

"Es una licencia médica nacional que la buscamos durante mucho tiempo. Le permite a Lucas poder correr en cualquier parte del país", contó su padre, Mauricio, con la serenidad de quien sabe que lo difícil ya no es explicar el sueño, sino en dimensionar todo lo que costó llegar hasta ahí.

Lucas tiene 19 años y corre en karting. La historia podría ser una más, pero detrás hay una particularidad: es un joven con síndrome de Down que se subió a un karting, aprendió, giró, compartió pista, corrigió errores y demostró que podía hacer lo que había soñado desde chico, cuando acompañaba a su padre entre talleres, autos de carrera y olor a combustible.

Mauricio, su motor

Mauricio, su papá, se dedica al automovilismo desde hace tres décadas. Lucas creció cerca de ese mundo. Miraba, tocaba, quería subirse. En abril de 2025 llegó la primera prueba. "La idea fue que Lucas se subiera a un karting para disfrutar. Realmente nos encontramos con que salió manejando mejor de lo que nosotros creíamos", recordó su padre.

Todo fue paso a paso. Primero giró solo. Después empezó a compartir pista con otros chicos. Y allí apareció una de las claves de esta historia: Lucas no entorpecía el desarrollo de las tandas. Respetaba y era respetado. Podía ir por dentro de esa coreografía de curvas, radios de giro, frenajes y aceleraciones que para cualquiera exige concentración, pero que en su caso también pedía derribar prejuicios.

Un amigo le prestó un karting. Otro le regaló un chasis de tierra. Más tarde, la fábrica Mic aportó un chasis cero kilómetro para asfalto, que está en proceso de armado. Tandil, Balcarce, Zárate y Caseros fueron estaciones de aprendizaje. La Morena Karting, en Entre Ríos, le permitió mostrarse. Zárate, en la categoría Escuela del Kartplus, le dio continuidad.

Sin antecedentes

A fines de agosto y comienzos de septiembre del año pasado, Mauricio empezó a hablar con la Asociación Argentina de Volantes y con las autoridades de la CDA (Comisión Deportiva Automovilística) para tramitar la licencia. Allí apareció el primer obstáculo grande: no había antecedentes ni jurisprudencia para un caso como el de Lucas.

El trámite exigió estudios médicos, evaluaciones habituales del automovilismo deportivo y análisis específicos pedidos por las autoridades para descartar cualquier patología incompatible con la práctica. Todos los resultados fueron favorables. Mientras tanto, desde la CDA consultaron a la Federación Internacional del Automóvil (FIA). El camino se fue abriendo de a poco hasta que llegó la autorización.

"Con esa licencia no solamente se le abre la puerta a Lucas para poder incluirse en un deporte de alto riesgo y tan lindo como el automovilismo, sino que deja sentado un precedente importante para mucha gente que por ahí quiere tramitar la licencia y no sabe cómo", explicó Mauricio.

Se abren las pistas

La licencia médica no es todavía la licencia deportiva, pero es el primer paso para obtenerla. Ahora deberán avanzar ante las federaciones de su zona, especialmente la Federación 3 del Sudeste y la Federación Mar y Sierras, para que Lucas pueda correr en distintos escenarios regionales como Tandil, Rauch, Lobería, Mar del Plata o Balcarce.

Mientras tanto, el 5 de julio volverá a correr en Zárate, por la quinta fecha de un campeonato de diez competencias. Y en agosto fue invitado por la propia CDA a participar como exhibición en la segunda fecha del Campeonato Argentino de Karting, en Baradero.

También hay invitaciones de Sunchales, Formosa, Córdoba, Uruguay y Brasil. Pero Mauricio baja un cambio. "El sueño, deportivamente, es ir paso a paso. Quiero que él se afiance bien arriba del karting y después veremos hasta dónde puede llegar", dijo.

Colapinto y Varrone

Cuando se le consultó sobre Franco Colapinto y sus inicios también en el Karting, a Lucas le brillaron los ojos. Todavía no pudo conocerlo pero es su ilusión. Sí, en cambio, compartió una experiencia en Zárate con Nicolás Varrone (hoy en la F2), quien lo llevó durante algunas vueltas para compartir unos giros. El ídolo adelante, Lucas detrás, con una sonrisa de oreja a oreja.

En la conferencia, también se le preguntó si prefería la tierra o el asfalto, Lucas respondió sin vueltas: el asfalto. En esa respuesta breve también hay una definición. Le gusta sentirse piloto.

Algún día, Mauricio sueña con verlo correr de local, en Tandil, ante toda la gente que lo ayudó desde el comienzo. Sabe que cuando eso ocurra será más que una carrera. Será una celebración íntima y colectiva, de esas que no necesitan podio para quedar en la memoria.

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