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EL DIARIO digital
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El cierre de la jornada mundialista trasladó toda la atención al Hard Rock Stadium de Miami, donde la selección de Uruguay hizo su esperado estreno en la Copa del Mundo 2026 frente a Arabia Saudita. Con el sello característico de Marcelo Bielsa en el banco, el combinado charrúa saltó al campo de juego decidido a asumir el protagonismo absoluto, moviendo la pelota con criterio y buscando asfixiar la salida de un ordenado equipo asiático.
Los primeros minutos del encuentro mostraron la ambición de la "Celeste". Con la dinámica de Federico Valverde y Rodrigo Bentancur en el eje central, Uruguay no tardó en avisar: apenas a los cuatro minutos, Maxi Araújo probó los reflejos del arquero árabe con un potente remate de media distancia que encendió las alarmas en el fondo saudí.
Sin embargo, con el correr de los minutos, Arabia Saudita un rival impredecible que ya sabe lo que es dar un golpe mundialista se plantó mejor en la cancha, emparejó el desarrollo del juego y empezó a ganar las divididas, incomodando la circulación charrúa. Los dirigidos por el técnico de los "Hijos del Desierto" salieron del libreto del repliegue defensivo y le disputaron la posesión a los sudamericanos, apostando a las transiciones rápidas y a la pelota parada.
El golpe y la marea celeste
El quiebre del partido llegó a los 41 minutos del primer tiempo y significó un balde de agua fría para las aspiraciones uruguayas. Tras la ejecución de un tiro de esquina, la defensa celeste mostró desatenciones y, aunque Fernando Muslera tuvo una buena respuesta en primera instancia para ahogar el grito de gol, el rebote corto quedó vivo en el área chica. Con olfato goleador, el defensor Abdulelah Al-Amri capitalizó la segunda jugada y la empujó a la red para adelantar a las "Águilas".
Obligado por el resultado adverso de cara al descanso, el conjunto de Bielsa adelantó todas sus líneas en el complemento. Uruguay acorraló a Arabia Saudita e inclinó la cancha de manera categórica, haciendo méritos de sobra para alcanzar la igualdad ante un oponente que se abroqueló cerca de su arco.
El desahogo y la justicia en el marcador llegaron recién a los 80 minutos. Tras un centro venenoso al corazón del área, el arquero saudí metió un manotazo salvador en primera instancia, pero el rebote le quedó corto. Atento a la jugada, Maxi Araújo el más movedizo del ataque charrúa la empujó para sellar el 1-1 definitivo y desatar el festejo uruguayo.
Un final dramático y el candado de Al-Owais
Los minutos finales, adicionando siete de prórroga, se jugaron íntegramente en territorio asiático. Bielsa mandó a la cancha a Brian Rodríguez y Rodrigo Aguirre para quemar las naves, pero Uruguay se chocó contra la muralla del arquero Mohammed Al-Owais.
A los 92', el uno saudí le ahogó el grito a Federico Valverde al tapar un remate rasante muy complejo y, ya en el quinto minuto de descuento, voló de manera espectacular para desviar un disparo de Nicolás De La Cruz que tenía destino de red.
Tras el pitazo final, el capitán Federico Valverde analizó el debut: "Mejoramos la mentalidad en el segundo tiempo, nos jugó un poco en contra el debut. En el segundo tiempo hicimos más nuestro juego. Yo como capitán me voy feliz por el esfuerzo de mis compañeros".
Con este resultado, el Grupo H quedó con paridad absoluta y todas las selecciones igualadas con un punto, tras el sorpresivo cero a cero previo entre España y Cabo Verde. La expectativa queda totalmente abierta de cara a la segunda fecha.
El quiebre del partido llegó a los 40 minutos del primer tiempo y significó un balde de agua fría para las aspiraciones uruguayas. Tras la ejecución de un tiro de esquina, la defensa celeste mostró desatenciones y, aunque Fernando Muslera tuvo una buena respuesta en primera instancia para ahogar el grito de gol, el rebote corto quedó vivo en el área chica. Con olfato goleador, el defensor Al-Amri capitalizó la segunda jugada y la empujó a la red para adelantar a las "Águilas".
Obligado por el resultado adverso de cara al descanso, el conjunto de Bielsa adelantó todas sus líneas en el complemento. Uruguay acorraló a Arabia Saudita y generó situaciones claras, haciendo méritos de sobra para alcanzar la igualdad ante un oponente que se abroqueló cerca de su arco.
El desahogo y la justicia en el marcador llegaron recién a los 79 minutos. Tras un centro venenoso al corazón del área, el arquero saudí metió un manotazo salvador en primera instancia, pero el rebote le quedó corto. Atento a la jugada, Maxi Araújo el más movedizo del ataque charrúa la empujó para sellar el 1-1 y desatar el festejo uruguayo.