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Su rol en la gestión deportiva

Manuel Carrizo decidió aceptar cuatro años atrás la gestión deportiva del básquetbol de Ferentino. 

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EL DIARIO digital

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"Me había preparado para hacer el trabajo que hago ahora y las dos cosas eran incompatibles: dirigencia y juego. Tengo la gestión del club, coordinación y pate económica del club, no soy el dueño, el presidente, pero tengo la gestión de los chiquitos hasta la primera. Las cosas más importantes las resuelve el presidente" relata.

El pampeano habla con sponsors, médicos, profesores, patrocinantes, proyecta campañas y trata de ordenar las bases de la institución. Mientras se formaba como dirigente, estudió gestión deportiva, marketing, mental coach y la carrera de entrenador. "Lo que hago abarca muchos sectores y tengo que saber de varios aspectos. Pero sigo aprendiendo".

Sobre la realidad de Ferentino Basket cuenta que están llegando a un buen nivel deportivo en la Serie B.

"Estamos creciendo, pero queremos crecer en mini básquet y juveniles. El equipo estuvo en Serie A, y cuando dejó de tener plata se terminó todo. No quiero que pase eso, no digo que seamos autosuficientes a nivel de jugadores, pero sí que el club tenga una buena base de jugadores".

Italia, el agradecimiento siempre

Manu es y será un agradecido a Italia. Le abrió la puerta al viejo continente. A la conquista de Europa con el agregado de pertenecer a un lote de jugadores fuera de clase nacidos allá lejos, en Argentina, casi en efecto derrame de la Generación Dorada. Y compara ambas realidades aunque destaca la felicidad del criollo, el común: "acá siempre buscamos ser felices y eso allá no pasa".

"Italia me dio muchas cosas, sí. Soy un agradecido de Italia. Allá sabés a qué jugás, podés programar cosas. Acá, lo que siento es que hay incertidumbre, sin embargo -y esto lo hablaba con mi mujer- la realidad que noto es que la gente busca ser feliz. Y eso es algo positivo. Allá no lo veo, sinceramente", reflexiona sobre las realidades de uno y otro país.

"Nosotros sabemos que siempre intentamos ser felices, saludando a nuestros padres cada mañana, esperando al miércoles para cortar la semana con amigos, intentamos ser felices los domingos, compramos carne para un asado o si no comemos otra cosa. Intentamos ser felices en las fiestas, con amigos, amando… amando a un club, amando a una persona, a una bicicleta. Eso es oro puro. En Europa eso no lo ves", se sincera.

- Pero el italiano es parecido al argentino.

- Sí, es parecido al argentino, pero es feliz con otra cosa. La varita de felicidad que tenemos nosotros, en el ambiente en el que me muevo, ellos sinceramente no la tienen.

Su encuentro con Luis Scola 

Poco más de tres años atrás, cuando Luis Alberto Scola llegó al Olimpia Milano (2019-20) para seguir su carrera, Manuel quiso ir a verlo. Jugaba en Roma, a una hora de Ferentino, donde vive el santarroseño. ¿Qué pasó? Un gran encuentro entre dos compañeros de Selección Juvenil, 20 años después.

"Estaba cerca de Roma y quería ir a verlo. Por un conocido en común, llegué y apenas nos encontramos, hablamos. Me pidió mi teléfono, me preguntó cómo estaba... hacía 20 años que no nos veíamos. Eso habla del tipo de persona que es él. Él es así como lo ves, es un monumento del deporte argentino, pero nunca dejó de ser el pibe que iba a concentrar con notros al Cenard, que tenía 17 años y jodía con nosotros" recuerda.

- ¿Qué te dejó ese encuentro?

- Demuestra la calidad humana que tiene. A través de una persona que estaba en el equipo de él, pude encontrarme. Fue un muy buen momento que voy a recordar siempre.

- Scola tiene ahora un rol fundamental como dirigente también.

- Sí, está en un club. En esa oportunidad era el primer año que estaba en Italia, en el Olimpia Milano. Cuando hablamos me preguntó muchas cosas porque era el primer año en Italia. Hablamos y le conté cómo estaba, qué hacía. Tiene una mente tremenda. Él va a ser algo muy importante dentro del deporte argentino, solo hay que esperar un tiempo.

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