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EL DIARIO digital
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La muerte de María Lucila Pagani, ocurrida en Córdoba tras la explosión de una batería de celular, reabrió el debate sobre la presencia cotidiana de las baterías de litio y los recaudos necesarios para su manipulación. Para Arnaldo Visintin, investigador del Conicet, la problemática exige una mayor educación y planificación, ya que estos componentes son piezas clave para la transición energética y la movilidad del futuro. "Sin baterías no veo la sociedad", advirtió el especialista, al tiempo que expresó su conmoción por el episodio y la necesidad de difundir consejos de seguridad.
Visintin explicó que las explosiones, aunque poco frecuentes, suelen originarse por fallas en el sistema de gestión electrónica el BMS o por sobrecalentamiento. Como medida de prevención, recomendó cargar los dispositivos lejos de los lugares donde se duerme y sugirió consultar la composición técnica al momento de adquirir un producto nuevo. "Si el cátodo es de fosfato de hierro y litio, el riesgo es menor; pero las baterías con cobalto, aunque duran más, están más cerca del límite que puede provocar un accidente", detalló.
Causas técnicas y señales de peligro

Sobre los mecanismos físicos del siniestro, el experto señaló que una celda consta de dos electrodos: el ánodo y el cátodo. Los iones de litio circulan en un solvente orgánico que es, precisamente, el agente responsable de la explosión. "Cuando el potencial entre los dos electrodos es muy alto, cinco coma un voltios, ese electrolito se descompone", explicó.
Como señal de alerta temprana, Visintin indicó que el usuario debe observar si el dispositivo presenta hinchazón. "Los gases que se forman por la descomposición del solvente aumentan la presión y lo hinchan. Luego, se produce una humareda y fuego", advirtió. Asimismo, recordó que estos incidentes no se limitan a los teléfonos móviles, ya que se han registrado episodios con monopatines, computadoras portátiles y vehículos eléctricos, subrayando que las baterías de litio requieren métodos específicos de extinción, dado que no cualquier matafuego es eficaz.
Recomendaciones para usuarios y desafíos de la industria

El investigador del Conicet hizo hincapié en la necesidad de modificar hábitos de uso. "No cargue su celular en su habitación. Si tiene monopatines, no los cargue cerca de donde duerme. Intente cargarlos en un pasillo o en otro ambiente", recomendó. Aunque reconoció que la probabilidad de una explosión es baja, insistió en que el riesgo existe y debe gestionarse con responsabilidad.
Respecto a la calidad de los componentes, Visintin sugirió indagar sobre la composición de la batería. Las celdas de fosfato de hierro y litio ofrecen un mayor margen de seguridad frente a aquellas que utilizan cobalto. Además, aclaró que, generalmente, el cargador no es el factor determinante en estos incidentes, sino la respuesta del dispositivo al calentamiento. "Si supera los sesenta o setenta grados, no es bueno", afirmó.
Finalmente, el especialista concluyó que la masificación de estas tecnologías en Argentina, incluyendo los autos eléctricos, requiere un enfoque integral. "Hay que planear las cosas y educarnos sobre cómo usar los celulares y sus peligros", cerró.