Salud

El humor en terapia: ¿qué es y cómo nos beneficia?

El humor puede ser una herramienta útil en la terapia psicológica, aunque su uso no está exento de riesgos. Por ello, es recomendable que sea utilizado por profesionales formados y experimentados.

Acudir a terapia psicológica es un proceso emocionalmente exigente y difícil. Por ello, para que esta arroje resultados deseables es esencial que exista una adecuada alianza terapéutica entre profesional y paciente. Construir una relación adecuada entre ambos requiere habilidades y destrezas por parte del psicólogo. Una de las herramientas más interesantes para conseguirlo es el uso del sentido del humor.

Puede que te suene extraño eso de asociar el humor con algo tan serio como un proceso terapéutico. No te preocupes, hasta a los propios psicólogos les produce muchas veces reparo utilizarlo con sus pacientes. Sin embargo, a pesar de las dudas que esta estrategia puede suscitar, lo cierto es que el humor puede ser un arma terapéutica excelente si sabe emplearse adecuadamente.

Los detractores del humor en el contexto terapéutico suelen temer que este resulte ofensivo para la persona. En efecto, se trata de un miedo fundado, pues utilizar el humor requiere saber medir con quién puede aplicarse y en qué momento. Aplicarlo incorrectamente puede hacer que el otro se sienta violento, burlado o molesto. Sin embargo, aprender a usar esta arma terapéutica no es tan complejo como puede parecer. En este artículo vamos a hablar acerca del uso del humor en terapia y los beneficios que puede aportar a los pacientes.

¿Cómo nos beneficia el humor?

Si hay que rendir crédito a alguien en cuanto al empleo terapéutico del humor, ese es Albert Ellis. El creador de la conocida Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) fue pionero a la hora de introducir el sentido del humor en el trabajo con sus pacientes. Ellis consideraba que esto permitía aliviar tensiones, brindar serenidad y relativizar, especialmente con aquellos pacientes muy exigentes, rígidos y tendentes a analizar la realidad en términos dicotómicos.

De acuerdo con este autor, el humor es clave para aceptar la vida tal y como es, favoreciendo una actitud de aceptación y una mayor resiliencia y tolerancia a la frustración. El humor es aquello que tiende a provocarnos risa, sonrisa o diversión. Se trata de una emoción agradable común a todos los seres humanos, que inmediatamente provoca alegría y felicidad. No obstante, el estilo que cobra el humor de cada persona es distinto y varía dependiendo de las características individuales de cada uno y también de otros aspectos, como la cultura.

La ciencia ha permitido comprobar cómo el humor es beneficioso para nuestra salud, pues nos ayuda a relajarnos, estimula la acción de nuestro sistema inmune y hasta mejora el funcionamiento del aparato digestivo. A nivel emocional, la risa y el humor son potentes liberadores de endorfinas, que nos permiten sentir placer y conectar con el momento presente. Por supuesto, el humor es un excelente aliado contra el estrés, ya que permite reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Paralelamente, favorece el incremento de los niveles de dopamina y serotonina, nos hace más prosociales y capaces de resolver problemas con eficacia.

¿Es posible usar el humor en terapia?

La pregunta estrella que muchos psicólogos se plantean en el ejercicio de su profesión es si, realmente, es viable utilizar el humor en consulta. Un proceso de terapia es sin duda algo complicado. La persona que está en él se encuentra en una situación general de vulnerabilidad, expone los aspectos más íntimos de su vida y atraviesa momentos difíciles. Por ello, no es sorprendente que haya sesiones especialmente complicadas e incluso dolorosas.

Lejos de lo que muchas veces se cree, ir al psicólogo no siempre es divertido o cómodo, pues se descubren heridas que escuecen. Todos los cambios que se viven en este camino hacen que el terapeuta deba disponer de conocimientos y habilidades para saber emplear el humor en el momento adecuado, con tacto y sin herir los sentimientos de la otra persona. El humor sólo debe emplearse para hacer bien al paciente, nunca para generar malestar o crear un clima desagradable. Cuando este se aplica con fines terapéuticos, son muchas las ventajas que puede aportar:

Confrontación divertida: Ayudar a la persona a ver su realidad desde una perspectiva diferente a la que suele tener puede ser más sencillo cuando se emplea el humor. El terapeuta puede utilizar ejemplos dramáticos o divertidos para ayudar a la persona a reírse de la propia situación que está viviendo.

Fortalecimiento de la alianza terapéutica: El uso del humor contribuye a generar cercanía, conexión, complicidad... Por ello, cuando el terapeuta lo utiliza, esto permite fortalecer la colaboración entre él y su paciente durante el proceso terapéutico.

Ruptura de espirales cognitivas: El humor puede servir para darle un giro a situaciones que se viven con angustia y confusión. Permite romper con patrones rígidos de pensamiento y fomenta así la apertura mental en pacientes que tienden a quedarse enquistados en el malestar.

Humanización del terapeuta: Muchas veces, los pacientes pueden caer en el error de creer que las situaciones dolorosas o problemáticas solo les suceden a ellos. En este sentido, el hecho de que el psicólogo haga pequeñas autorrevelaciones en clave de humor puede ser de ayuda para cambiar este tipo de pensamientos. El humor de esta manera permite compartir una experiencia común al mismo tiempo que reduce el riesgo de que la otra persona se sienta ofendida, pues el terapeuta se ríe de sí mismo y no del paciente.

Abordaje de temas difíciles: La terapia debe ser un espacio seguro y libre de juicios. En ella, se espera que la persona pueda abrirse totalmente, sin complejos ni caretas, ya que el psicólogo es una figura neutral que está ahí para acompañarle. Aunque el profesional recalque esta cuestión, lo cierto es que muchas veces los pacientes encuentran problemas para poder tocar determinados asuntos. En este sentido, el humor ayuda a facilitar la inmersión en los aspectos que más cuestan a la persona.

Aunque utilizar el humor como herramienta terapéutica puede imponer al principio, siempre y cuando este se utilice de manera prudente y adaptada a las características de cada paciente puede ser una herramienta útil.

¿El humor puede ser un peligro en terapia?

El uso del humor en terapia es, como venimos diciendo, una estrategia interesante por los múltiples beneficios que puede proporcionar a los pacientes. Sin embargo, eso no significa que esté exento de riesgos. En este sentido, es esencial calibrar el momento ideal para utilizarlo, pues de lo contrario es probable que el paciente se sienta atacado y violento.

Por ejemplo, no tendría mucho sentido hacer un comentario humorístico en la primera sesión sin conocer bien a la persona, como tampoco parece recomendable en una sesión especialmente dura en la que se han removido contenidos dolorosos. Hacer esto solo serviría para que el terapeuta se mostrase como una persona irrespetuosa e insensible ante el sufrimiento ajeno, lo que sería una barrera enorme a la hora de poder establecer un buen rapport con el paciente.

En materia de humor, tan importante como saber utilizarlo es saber cómo responder ante el que utiliza el paciente. Cuando es la otra persona la que hace una broma, es importante no alimentarla si no nos parece correcta, solo porque sentimos el compromiso de hacerlo. Una forma de saber si el humor es apto en la terapia con un paciente puede ser utilizarlo de manera sutil una vez que se ha ganado confianza. Si la respuesta de la persona es receptiva, esta señal nos indica que esa táctica será de utilidad.

De lo contrario, lo más recomendable es no insistir, pues el resultado puede ser totalmente contrario al esperado. Recuerda que no todo vale cuando se trata de humor. Utilizarlo en terapia requiere dejar a un lado bromas de mal gusto que pueden invalidar o herir a los demás. Solo debe emplearse aquel que es positivo, que crea un ambiente saludable y genera mayor serenidad en el curso de la sesión.

Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca del uso del humor en el curso de la terapia psicológica. El humor es una herramienta que puede ser de gran ayuda en la intervención psicológica, aunque no está exenta de riesgos. Por ello, es esencial que el profesional que lo utilice cuente con formación y habilidades que le permitan aplicarlo como estrategia terapéutica de manera eficaz.

El uso del humor permite fortalecer la alianza terapéutica, ayuda a introducir temas difíciles para el paciente, rebaja la tensión, humaniza al terapeuta e incluso permite analizar la realidad desde un prisma diferente. No obstante, es esencial tener claro que el humor no es válido para todos los pacientes y es crucial aplicarlo en el momento pertinente. Por ejemplo, no tendría sentido utilizarlo en la primera sesión sin conocer a la otra persona, pues en este caso existe el riesgo de que esta se sienta ofendida o herida.

Es recomendable empezar a recurrir al sentido del humor tras varias sesiones y siempre comenzando de forma sutil. Estar pendiente de la reacción de la persona permitirá saber si el humor es bien recibido o no. Aunque el empleo del humor suele suscitar dudas en los profesionales, bien utilizado puede ser un arma clave que contribuye al curso adecuado de la terapia.

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