Salud

Donación de médula ósea: un acto que puede salvar la vida de muchos pacientes

El 75% de las personas que necesitan un trasplante de este tipo no tiene un familiar compatible. Por eso, alientan a inscribirse como donante para darles una alternativa terapéutica.

El Día Mundial del Donante de Médula Ósea, que se celebró el 17 de septiembre, es una iniciativa de la Asociación Mundial de Registros Donantes de Médula Ósea (WMDA) para agradecer a los donantes de todo el mundo, ya sea a los donantes no relacionados o familiares, a los donantes de sangre del cordón umbilical y a quienes están inscriptos en los registros esperando ser convocados para donar.

Esta fecha también busca crear conciencia sobre la importancia de registrarse como donantes y sobre el impacto del trasplante de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) en la vida de los pacientes.

Cada año, miles de pacientes en todo el mundo son diagnosticados con leucemia y otras enfermedades relacionadas con la sangre. En el pasado, ese diagnóstico a menudo era fatal. Gracias a los avances científicos, en la actualidad un trasplante de células madre sanguíneas es parte de un tratamiento que puede salvar vidas para más de 70 enfermedades diferentes, según explica la WMDA.

El trasplante de médula ósea permite que un paciente reciba células madre sanas (células formadoras de sangre) para reemplazar sus propias células madre deterioradas por alguna enfermedad hematológica, radioterapia o dosis altas de quimioterapia, explica el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos.

Las células madre sanas se obtienen de la médula ósea del paciente o de un donante emparentado o no emparentado. Un trasplante de médula ósea puede ser autógeno (se usan las células madre de la médula del propio paciente que se recolectan y almacenan antes del tratamiento) o alogénico (se usan las células madre de un donante emparentado o no emparentado).

¿Por qué donar?

Enfermedades hematológicas como leucemia, anemia aplásica, linfoma, mieloma, errores metabólicos o déficits inmunológicos son diagnosticadas cada año a miles de personas en el mundo. Estas afecciones pueden tratarse con un trasplante de CPH. Sin embargo, sólo entre el 25% y 30% de estos pacientes tiene la posibilidad de encontrar un donante compatible en su grupo familiar.

El resto debe recurrir a un donante no emparentado a través de los registros de donantes voluntarios, como el Registro Nacional de CPH.

Cómo donar

Para ser donante se requiere gozar de buen estado de salud, tener entre 18 y 40 años y pesar más de 50 kilos.

Para expresar la intención de donar médula ósea, los interesados pueden dirigirse a los centros de donantes que funcionan en los servicios de hemoterapia de más de 200 centros de donación de todo el país. En el momento de donar sangre se debe brindar el consentimiento para ingresar en el registro.

Para más información sobre las colectas vigentes se puede consultar en https://www.argentina.gob.ar/donar-medula/colectas

Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH)

Desde que el 1° de abril de 2003 el Ministerio de Salud de la Nación puso en funcionamiento el Registro Nacional de CPH en el ámbito del INCUCAI, para garantizar que todo paciente argentino con indicación de trasplante pueda ser tratado en nuestro país sin necesidad de viajar al exterior.

A partir de esa fecha se posibilitó que más de 1.300 argentinos que no encontraban un donante compatible en su grupo familiar accedan a un trasplante de médula ósea con donantes provenientes del registro nacional.

Existen dos formas de donar médula ósea:

- Aféresis: unos días antes de la extracción, el donante se aplica una serie de inyecciones en el abdomen. El día de la donación, se le coloca un catéter en una vena por donde se extrae la sangre y entra a una máquina que separa las células "madre" y lo demás es restituido al donante. Es muy parecido a una donación de sangre.

- Extracción directa en quirófano: es un método poco utilizado, pero se lo prefiere en casos pediátricos y en enfermedades específicas. Se realiza en quirófano bajo sedación, extrayendo la médula del hueso a través de la pelvis. Es muy seguro para el donante, sin embargo, si el donante prefiere el otro método, se utiliza el de su preferencia.

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