30 años de El Diario

El Diario cumplió 30 años

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Hoy, en coincidencia con el Día de la Libertad de Expresión, El Diario de La Pampa cumple 30 años de vida institucional en la provincia. Lo fundó el 3 de mayo el escribano Antonio Nemesio. Hasta entonces, la prensa gráfica de Santa Rosa tenía una sola voz.

El 3 de Mayo de 1992, como fruto de un desafío y una aventura, fue dado a luz El Diario de La Pampa. Pasaron 30 años de aquel puntapié inicial, que significó romper el monopolio que existía en el rubro en la capital provincial.

No fue la única innovación: la aparición obligó a la prensa a renovarse, como consecuencia de la incorporación de nuevas tecnologías y de la, en ese momento, audaz decisión de incorporar las fotos a todo color, cuando la costumbre mandaba que los diarios fueran leídos en blanco y negro.

Aquel día del primer diario en la calle, con un Boca-River en la tapa, quedará grabado a fuego como el inicio de una larga historia.

En las semanas previas a ese nacimiento habían existido rabietas, alegrías y entusiasmos en partes parecidas: la familia fundadora se encontró con trabajadores y trabajadoras con distintas historias y de diferentes generaciones. Fue un necesario cruce de enseñanzas y aprendizajes, además en una época en que empezaban la revolución tecnológica, el impacto de la globalización y hasta la reformulación del lenguaje.

Se chocó en esos días con lo complicado que resultaba esa aventura de hacer un diario: una tarea cotidiana que demanda la coordinación con muchas personas; un proceso productivo que necesariamente incluirá errores que encima serán públicos; la mirada crítica de lectores y lectoras y la siempre presente presión de factores de poder para que tal o cual noticia no salga, o salga de equis manera.

El Diario también tuvo el distinguido mérito de no ser el fruto de intenciones de factores de poder, sino una apuesta empresarial al periodismo.

A diferencia de lo que, por ejemplo, se volvió norma en otras provincias del país, el nacimiento de El Diario no tuvo un padrino político, ni testaferros jugando su juego ni multinacionales o grandes empresas haciendo un desembarco en La Pampa.

Con sus pro y sus contra, sus virtudes y sus defectos, El Diario fue, es y seguirá siendo un producto genuino, nacido de la audacia empresaria y sostenido por quienes formaron y forman parte de un proyecto que genera fuentes laborales y tiene fuerte incidencia en nuestra comunidad.

Entre las numerosas salutaciones por el 30º aniversario, se destaca la enviada por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA).

"A través de esta carta queremos expresarle la satisfacción de contarlo como socio de ADEPA, en la seguridad de que su colaboración, sumada a la de los restantes asociados, contribuirá a hacer más eficaz la labor que viene desarrollando la institución. Hacemos propicia la circunstancia para saludarlo con nuestra consideración más distinguida", dice el escrito firmado por el presidente Daniel Dessein.

Una aventura diaria

El primer día que El Diario salió a la calle era domingo. La fecha del 3 de mayo se escogió como un símbolo que iba a marcar la historia del emprendimiento: ese día se celebra la Libertad de Expresión y la Libertad de Prensa. Ese día, el doctor Antonio Nemesio y su familia (Jorge Ricardo Nemesio, quien fue el director durante más de una década) decidieron el puntapié inicial.

Con el correr del tiempo, El Diario (en sus primeros años de vida asociado, como parte de un multimedios, al canal de cable Pampa TV) se convirtió en pionero absoluto como diario argentino de circulación mixta verificado por el Instituto Verificador de Circulación.

Esa estrategia fue la que elevó el número de hogares pampeanos con acceso a un diario. Especialmente, la novedad impactó en las clases medias bajas y bajas, que tuvieron de ese modo acceso a este vehículo cultural informativo y formativo.

La aparición de El Diario también significó la posibilidad de que las capas sociales más bajas tuvieran acceso a la cotidiana lectura de un periódico. Se amplió sensiblemente la brecha de hogares con acceso a ese tipo de lecturas: del tradicional 25 o 30 por ciento, se llegó hasta el 60 por ciento, según diversos estudios y sondeos que se realizaron.

Desde aquel 3 de Mayo de 1992, entonces, El Diario empezó su contacto con la comunidad; un ida y vuelta con la población, obviamente sometido a los vaivenes lógicos de toda empresa que se encara en un país particularmente inestable, y durante una época especialmente "movida”.

A tres décadas de aquella fundación que concretó el escribano Antonio Nemesio, uno de los objetivos (tal vez el más importante) es el que más claramente se ha cumplido: ya no hay voces monopólicas en la prensa gráfica local, el fantasma de la hegemonía discursiva ha sido sepultado por la competencia y el pluralismo; y la verdad ya no tiene otros dueños que los ciudadanos.

La idea de montar un nuevo diario, y fundamentalmente en una ciudad como Santa Rosa y una provincia como La Pampa que ya tenían incorporada a sus costumbres la lectura de los periódicos que existían, fue toda una valiente aventura.

No solo por la inversión necesaria para dar el puntapié inicial, no solo por la sensible relación que este tipo de empresas requieren mantener con el Estado y los gobiernos, sino por la necesidad de coordinar funcionamientos, voluntades y capacidades.

El nacimiento de este emprendimiento periodístico, y aún su permanencia en el tiempo, no ha sido por cierto un lecho de rosas: en estos 30 años se sortearon obstáculos y angustias, que en algunos casos trascendieron a la opinión pública y en otros no. No es nada fácil la tarea de reflejar diariamente la información que hace a las instituciones y a la gente, sobre todo cuando se persigue la verdad por el camino del equilibrio, la imparcialidad, la coherencia, la diversidad, el compromiso y la independencia.

Otra fecha que marcó la historia de El Diario fue el 2 de agosto de 2010. Ese mismo día en que arrancó el juicio histórico a los represores que formaron parte de la Subzona 14 durante la dictadura, El Diario decidió -por sugerencia de sus trabajadores y trabajadoras- empezar con una actualización permanente de su página web (www.eldiariodelapampa.com.ar). La respuesta de los lectores fue notable a lo largo de estos casi cinco años de estar en Internet.

Pese a las enormes dificultades de distinto tipo que hubo que sortear en estos 30 años (entre ellas avatares económicos y presiones de los gobiernos), El Diario nunca discontinuó su salida.

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