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León XIV llega al país en medio de la tensión entre Milei y la Iglesia

Robert Prevost se reconoce continuador del Papa Francisco
Robert Prevost se reconoce continuador del Papa Francisco.
La visita del pontífice a la Argentina, después de su paso por Uruguay, será también un reconocimiento al legado de Francisco. La jerarquía católica mantiene diferencias con el Gobierno por el ajuste y el retroceso de las políticas sociales.

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EL DIARIO digital

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León XIV inició su gira sudamericana en Uruguay y este domingo llega a la Argentina, donde encontrará una sociedad polarizada y una relación deteriorada entre el gobierno de Javier Milei y la jerarquía de la Iglesia católica. La visita tiene un significado especial: Robert Prevost se reconoce continuador de Francisco, quien fue decisivo en su trayectoria eclesiástica.

El papa argentino lo designó obispo en Perú, país donde Prevost vivió casi dos décadas como misionero y pastor, y en 2023 lo convocó al Vaticano como prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Esa cercanía contradice las expectativas de sectores libertarios que imaginaron en León XIV un pontífice dispuesto a distanciarse de la defensa de los pobres y excluidos que caracterizó a Bergoglio.

La prensa vaticana anticipó que el Papa encontrará en la Argentina "una sociedad fuertemente polarizada y grandes desafíos sociales". La visita llega después de los agravios de Milei contra Francisco, a quien había llamado "representante del maligno en la tierra". Aunque ambos se reunieron en febrero de 2024 y el Gobierno presentó aquel encuentro como una reconciliación, las diferencias de fondo no desaparecieron.

Disputa

Durante su pontificado, Francisco promovió cambios en el episcopado argentino mediante la designación de obispos comprometidos con la justicia social, los barrios populares y la dignidad de las personas. Esa orientación fortaleció a la pastoral social y acercó a sectores de la Iglesia a organizaciones y movimientos populares.

De allí surgieron cuestionamientos al ajuste libertario. Autoridades de la Conferencia Episcopal, entre ellas su presidente Marcelo Colombo y el vicepresidente Ángel Rossi, expresaron solidaridad con los reclamos de las personas con discapacidad, los trabajadores de la salud y la universidad pública. También manifestaron reparos frente a la baja de la edad de imputabilidad y la extranjerización de la tierra.

La respuesta de Milei fue mantener un vínculo apenas institucional: no recibió formalmente a las autoridades episcopales, mientras el obispo castrense Santiago Olivera conservó acceso a la Casa Rosada. Cuando el Gobierno parecía haber perdido interés en la visita papal, fueron los propios obispos quienes reactivaron las gestiones. Karina Milei terminó al frente de la organización oficial, con el desafío de evitar que la gira profundice el costo político de esa distancia.

Agenda 

Las mayores fricciones aparecieron al definir la agenda. El oficialismo resistió las recorridas por barrios populares y los encuentros con organizaciones sociales. Finalmente quedó incluida una visita al Cottolengo de Claypole, que atiende a personas con discapacidad, un gesto significativo frente a los recortes presupuestarios y las denuncias de corrupción en la ANDIS. También se mantuvo una visita a la cárcel de Devoto y se organizó una vigilia juvenil en Palermo.

En Uruguay, León XIV ya dio señales del tono que puede adoptar: habló de la preocupación por los suicidios y de la responsabilidad estatal de garantizar la salud. No necesitó señalar a un gobierno para establecer criterios desde la doctrina social católica.

La ministra Sandra Pettovello sostuvo que el Papa no vendrá a comentar la política local. Es probable que evite las confrontaciones partidarias, pero eso no implica silencio sobre la pobreza, la exclusión o los derechos sociales. Como señaló el obispo Dante Braida, encontrará "una Argentina que padece necesidades y que busca el camino".

La visita pondrá a prueba la relación entre dos miradas difíciles de conciliar: la prioridad oficial por el ajuste económico y una Iglesia que, bajo la influencia de Francisco, insiste en la justicia social y en el reclamo de "tierra, techo y trabajo". Más que un discurso explícito contra Milei, serán los gestos, los lugares elegidos y la respuesta popular los que darán dimensión política a la presencia del pontífice.

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