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EL DIARIO digital
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En un contexto signado por internas no resueltas y negociaciones a contrarreloj con la Casa Rosada, la conducción ampliada del peronismo nacional busca concretar este jueves por la noche un nuevo encuentro de "unidad" para unificar la posición del bloque frente a dos batallas clave en el Congreso: el proyecto de Presupuesto 2027 y la intención del Poder Ejecutivo de suspender las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
La convocatoria concebida como una réplica de la cumbre realizada en agosto en el Hotel Emperador prevé sentar a la misma mesa a los actores de mayor peso del espacio: los gobernadores Sergio Ziliotto (La Pampa), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego); el mandatario bonaerense Axel Kicillof; el líder del Frente Renovador, Sergio Massa; el diputado Máximo Kirchner; el senador Gerardo Zamora; y los jefes de las bancadas parlamentarias en Diputados y Senadores, Germán Martínez y José Mayans.
Por ahora, desde el Centro Cívico no confirmaron ni desmintieron la presencia de Ziliotto en el encuentro.
Presupuesto y la encrucijada
El temario de la reunión cruza las urgencias financieras de las provincias con la supervivencia del esquema electoral. Por un lado, la discusión presupuestaria exige articular las demandas particulares de cada mandatario provincial sin romper la cohesión política del peronismo como principal fuerza opositora.
Por el otro, la eventual suspensión o eliminación de las PASO encendió las alarmas en casi todas las tribus justicialistas. Salvo excepciones como la del fueguino Melella, predomina un consenso en defender el mecanismo de primarias como la vía institucional idónea para legitimar una futura candidatura presidencial de consenso sin dinamitar la estructura interna.
Dentro del armado opositor conviven dos diagnósticos sobre el poroteo en el Congreso: quienes sostienen que La Libertad Avanza carece de los números necesarios para imponer la reforma política, y aquellos que advierten sobre el riesgo inminente de que el oficialismo termine articulando las voluntades necesarias. Para el peronismo, el escenario sin PASO implica un laberinto operativo: organizar una interna partidaria propia requeriría un nivel de financiamiento, logística y consenso institucional hoy inexistente.
Frente a la dispersión de voluntades y la atomización del mapa político, el peronismo busca sellar un piso mínimo de coincidencias para encarar en bloque el tramo final del año legislativo y contener las presiones de un oficialismo que busca alterar las reglas del juego electoral.