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EL DIARIO digital
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En la Argentina, los trabajadores registrados cobran, en promedio, más del doble que quienes trabajan sin aportes jubilatorios. Sin embargo, esa diferencia no se repite en todos los niveles salariales. Según los datos oficiales del segundo trimestre de 2026, hay dos grupos de trabajadores informales cuyos ingresos promedio superan a los de quienes tienen un empleo registrado.
El informe de Distribución del Ingreso del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) señala que los asalariados registrados cobraron un promedio de $1.433.794 mensuales en bruto, es decir, antes de los descuentos. Entre quienes no tienen descuento jubilatorio, el ingreso promedio fue de $706.204.
En comparación con el mismo período de 2025, los ingresos aumentaron un 26,5% entre los registrados y un 24,9% entre los informales. Pero detrás de esos promedios aparecen diferencias importantes según cuánto gana cada trabajador.
Cuándo los informales cobran más
La comparación de los ingresos muestra que la mayor diferencia se encuentra entre quienes perciben los salarios más bajos. En ese grupo, los trabajadores registrados cobran, en promedio, un 20% más que los informales.
Sin embargo, a medida que se avanza hacia ingresos más altos, la distancia se reduce. En dos de los grupos analizados, los trabajadores sin aportes jubilatorios percibieron un ingreso promedio superior al de quienes están registrados.
Uno de los motivos por los que la diferencia general es tan grande es que los salarios más elevados empujan hacia arriba el promedio de los trabajadores registrados. También influye que la cantidad de empleados en blanco y en negro no es la misma en todos los niveles salariales.
Por eso, aunque el promedio general indica que los registrados ganan un 103% más que los informales, esa diferencia no representa la situación de todos los trabajadores. En buena parte de los grupos, la distancia es mucho menor.
Qué pasó con los ingresos y los puestos de trabajo
Los datos del Indec también muestran que los salarios perdieron poder de compra en buena parte de los sectores durante el último año.
Entre los trabajadores registrados que menos ganan, los ingresos aumentaron un 17,5% por encima de la inflación. En el siguiente grupo se mantuvieron prácticamente estables, mientras que en el tercero cayeron un 1,9% en términos reales.
Entre los informales con menores ingresos, el poder de compra bajó un 1,3%. En los dos grupos siguientes, en cambio, mejoró un 3,9% y un 0,9%, respectivamente.
En los sectores con ingresos medios y altos, la situación fue más desfavorable: los salarios perdieron entre un 2% y un 7% de su poder de compra, tanto entre los registrados como entre los informales.
La caída más pronunciada se produjo entre los trabajadores informales con los ingresos más altos, cuyo poder adquisitivo disminuyó un 28,6%. En ese grupo también se redujo un 11% la cantidad de puestos de trabajo.
La evolución del empleo tampoco fue igual para todos. Entre los registrados, aumentó la cantidad de puestos en algunos de los grupos de ingresos bajos y medios, mientras que disminuyó en otros. Entre los informales, hubo caídas en varios sectores de menores ingresos y aumentos en algunos de los grupos que más cobran.
Una situación que también se repite en otros países
La informalidad laboral es un problema extendido en América Latina. Un informe del Banco Mundial publicado en 2026 indica que alrededor del 55% de los trabajadores de América Latina y el Caribe se desempeña en la informalidad, una proporción que se mantiene prácticamente sin cambios desde hace casi dos décadas.
El organismo señala que, en promedio, los asalariados registrados de la región cobran un 28% más que el salario que ocupa el punto medio de la escala de ingresos. En cambio, los trabajadores informales perciben ingresos equivalentes al 79% de ese valor.
El informe también diferencia a los empleados informales de los trabajadores por cuenta propia. Los primeros suelen ser más jóvenes y cambiar de trabajo con mayor frecuencia. Los segundos, en muchos casos, permanecen durante años en esa situación.
A nivel mundial, la Organización Internacional del Trabajo estima que más del 60% de las personas ocupadas trabaja en la economía informal.
Cómo cambiaron los ingresos desde 2023
La comparación con años anteriores permite observar otra parte del fenómeno. Según los cálculos realizados a partir de los datos oficiales, los ingresos promedio aumentaron en pesos y en su equivalente en dólares entre el segundo trimestre de 2023 y el mismo período de 2026, tanto para los trabajadores registrados como para los informales.
Sin embargo, la cantidad de puestos de trabajo tuvo una evolución dispar. Entre los registrados, aumentó en algunos grupos de ingresos bajos y medios, mientras que cayó en otros. Entre los informales, los puestos disminuyeron en varios grupos de menores ingresos y crecieron en algunos de los segmentos mejor remunerados.
Frente a 2019, los ingresos expresados en dólares también mostraron mejoras, aunque la diferencia entre trabajadores registrados e informales continuó.
Para realizar estas comparaciones se tuvieron en cuenta los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, la inflación y la cotización del dólar MEP, utilizado como referencia del mercado financiero.
La diferencia no es solo cuánto se cobra
Los datos muestran que la distancia entre los ingresos de los trabajadores registrados y los informales es considerable, pero no es igual para todos. El promedio general está muy influido por los salarios más elevados y no refleja por sí solo lo que ocurre con la mayoría de los empleados.
Además, hay una diferencia importante entre cobrar un sueldo en blanco y recibir un ingreso sin aportes. A los trabajadores registrados se les descuenta de su salario bruto el dinero destinado a la jubilación, la obra social y el PAMI. También pueden tener retenciones del impuesto a las Ganancias cuando sus ingresos superan los montos establecidos.
En junio de 2026, los valores de referencia mencionados para ese impuesto eran de $3.000.000 para un trabajador soltero y de $3.300.000 para uno casado con dos hijos menores.
Los trabajadores informales, en cambio, no cuentan con las mismas coberturas vinculadas al empleo registrado. Si necesitan atención médica, deben resolver cómo afrontar esos gastos o recurrir al sistema público. Tampoco realizan automáticamente aportes jubilatorios a través de su empleador, por lo que deben buscar otras formas de ahorrar para la vejez.
En definitiva, aunque el promedio indica que los empleados registrados ganan más del doble que los informales, la realidad es más compleja. En algunos grupos la diferencia es pequeña e incluso se invierte. Y para comparar ambas situaciones no alcanza con mirar el sueldo: también hay que tener en cuenta los aportes, la cobertura de salud y la protección económica para el futuro.