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EL DIARIO digital
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Después de 66 años, el histórico fusil FAL comenzó a despedirse de las Fuerzas Armadas argentinas. El Ministerio de Defensa presentó los primeros fusiles israelíes ARAD-5 y ARAD-7 que empezarán a reemplazarlo.
El ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, anunció la llegada del primer lote de más de 10 mil unidades de esos fusiles de combate israelíes. El objetivo es completar progresivamente el reemplazo del FAL durante los próximos dos años.
Para miles de argentinos, el FAL no fue solamente un arma. Fue parte de la vida militar de varias generaciones que hicieron el servicio militar obligatorio desde fines de los años 50 hasta que Menem suprimió la conscripción.
El fusil acompañó durante décadas la instrucción, las guardias, los ejercicios y las maniobras. También estuvo en momentos mucho más dramáticos de la historia argentina, como el conflicto del Beagle de 1978 y la guerra de Malvinas de 1982.
El FAL comenzó a incorporarse al Ejército Argentino en 1958, inicialmente con ejemplares fabricados en Bélgica. Dos años después, Fabricaciones Militares comenzó a producirlo bajo licencia en la Fábrica Militar de Armas Portátiles Domingo Matheu, en Rosario.
Desde entonces se convirtió en el fusil estándar del Ejército. También fue utilizado por la Armada, la Fuerza Aérea y distintas fuerzas de seguridad. Su robustez, precisión y facilidad de mantenimiento contribuyeron a que permaneciera durante décadas.

En Malvinas, en 1982, el FAL fue el fusil que llevaron miles de soldados argentinos. Después de la rendición, una enorme cantidad de esas armas quedó en las islas, pasó a manos británicas y luego aparecieron contrabandeados en países en guerra en Africa y Asia.
La historia del FAL también quedó vinculada a uno de los mayores escándalos de tráfico de armas de la Argentina. Durante el gobierno de Carlos Menem, miles de fusiles argentinos terminaron ilegalmente en Croacia y Ecuador.
La producción argentina alcanzó decenas de miles de unidades entre las distintas versiones del FAL y su variante pesada, el FAP. Las estimaciones sobre el total fabricado difieren según las fuentes y los períodos considerados. Van entre 120 mil y 200 mil.
Con el paso del tiempo, sin embargo, las Fuerzas Armadas comenzaron a buscar un reemplazo para un fusil concebido en la década del 50. El calibre 7,62 milímetros también fue considerado demasiado pesado para algunas de las necesidades de la infantería moderna.
Ahora llega el turno de los ARAD-5 y ARAD-7, fabricados por la empresa israelí IWI. Son fusiles más livianos y modulares, diseñados sobre las arquitecturas de los conocidos AR-15 y AR-10.
Los nuevos fusiles utilizan calibres 5,56 y 7,62 milímetros y están equipados con miras electro-ópticas de punto rojo MEPRO M-5. La idea es incorporar una plataforma individual que pueda adaptarse a nuevas tecnologías y accesorios.

Los ARAD-5 serán destinados principalmente a la Armada, mientras que los ARAD-7 serán utilizados por el Ejército y la Fuerza Aérea. También está previsto reemplazar progresivamente los FAL que todavía utiliza personal de seguridad y defensa de las Fuerzas Armadas.
El proceso de selección comenzó con una evaluación técnico-operacional realizada durante 2025 por el Estado Mayor Conjunto. Participaron militares de las tres Fuerzas y fueron analizadas propuestas de ocho empresas de Argentina, Israel, Europa y Estados Unidos.
Las pruebas de recepción y aceptación del primer lote terminaron en la Guarnición Militar de Campo de Mayo. Durante octubre, especialistas de IWI comenzarán a capacitar al personal argentino en la operación y el mantenimiento de los nuevos fusiles.
La incorporación continuará con un segundo lote previsto para el primer trimestre de 2027. No está claro todavía si el acuerdo con Israel contempla una transferencia de tecnología que permita producir los ARAD en la Argentina.
En la actualidad, el Ejército tiene 42 mil efectivos; la Armada, 16.000 y la Fuerza Aérea, 12.000, es decir un total de más de 70 mil hombres bajo armas. Así que sería una compra multimillonario de un contrato que está bajo secreto militar.
Durante la presentación en el Regimiento de Infantería Patricios, Presti puso en palabras algo que pocas veces ocurre dentro de una fuerza armada: el reemplazo de un arma que acompañó a varias generaciones.
"Hay momentos en la vida de un soldado que son verdaderamente excepcionales. Este es uno de ellos, porque no es habitual que una generación militar tenga el privilegio de vivir el cambio de su armamento individual", dijo el ministro.
Y agregó: "Un fusil permanece durante décadas, acompaña la formación, el adiestramiento, los ejercicios y las operaciones y, en la instancia más extrema de la profesión militar, acompaña al soldado en el combate".
Quizás por eso la despedida del FAL no sea solamente el final de una etapa tecnológica. Para cientos de miles de argentinos que alguna vez lo cargaron durante el servicio militar, ese fusil también forma parte de un recuerdo personal.
Ahora comienza otra historia. Los ARAD reemplazarán progresivamente a los FAL en las Fuerzas Armadas, mientras aquel fusil que durante más de seis décadas estuvo asociado al soldado argentino comienza a quedar, de a poco, en el pasado.
Características técnicas
El IWI ARAD-7 es un fusil de asalto modular de fabricación israelí, diseñado para unidades de infantería, fuerzas especiales y fuerzas de seguridad. Utiliza el calibre 7,62 × 51 mm OTAN, el mismo calibre que emplea el histórico FAL argentino.
Funciona mediante un sistema de pistón de gases de carrera corta, con un regulador de tres posiciones para adaptar su funcionamiento a distintas condiciones. Su cañón es forjado a martillo y cromado, y puede desmontarse y reemplazarse rápidamente.
El modelo puede utilizar cañones de 406 mm (16 pulgadas) o 508 mm (20 pulgadas). Según la configuración, pesa aproximadamente 4,15 a 4,55 kilos, sin cargador. Su longitud puede variar entre unos 87 y 95 centímetros, dependiendo de la posición de la culata.
Cuenta con riel Picatinny, sistema M-LOK para accesorios, culata telescópica plegable y controles ambidiestros. IWI señala una vida útil mínima de 20.000 disparos para sus principales componentes.
Fuente: Clarín - Daniel Santoro.