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EL DIARIO digital
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Por primera vez bajo el mandato de Kevin Warsh y tras más de nueve meses, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, por sus siglas en inglés) realizó un ajuste y elevó la tasa de interés de referencia.
El organismo efectuó una suba de 0,25 puntos porcentuales (p.p.) para posicionar a la tasa en el rango de 3,75% y 4%.
La decisión contó con la aprobación del total de los doce miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés).
De esta manera, el banco central estadounidense movió la tasa de interés tras haber estado más de nueve meses sin realizar cambios. La última vez que había hecho un movimiento fue en la reunión de diciembre, cuando la recortó 0,25 p.p. En materia de incremento, es la primera suba que realizó en más de tres años.
A su vez, es la primera bajo la presidencia de Warsh, quien prestó juramento ante el Congreso norteamericano en mayo y sucedió a Jerome Powell, quien mantuvo enfrentamientos públicos con el presidente republicano Donald Trump.
La decisión de la Fed se dio como consecuencia de la alta inflación que registra Estados Unidos, la cual anotó un nuevo salto para ubicarse en 3,4% interanual en agosto.
"La inflación se mantiene elevada. Las medidas adoptadas hoy contribuirán a un retorno más oportuno al objetivo del 2% fijado por el Comité, el cual garantizará la estabilidad de precios", se indicó en el comunicado.
Inflación y crecimiento: las proyecciones de la Fed
En su típico informe, el organismo norteamericano difundió las estimaciones que proyecta para las variables macroeconómicas del país.
En primer lugar, estiman una expansión del 2,3% en el Producto Interno Bruto (PIB) para 2026 -0,1 p. p. mayor que la última reunión- y 2,4% para 2027 (0,1 p. p. mayor).
De momento, el crecimiento del PIB para 2028 se mantiene estable en 2,2%, mientras que para 2029 es de 2,1%.
Para el costo de vida, la Fed elevó 0,1 p. p. la proyección de inflación para este año, llevándola a 3,7%; en cambio, la mantuvo sin cambios de cara a 2027 (2,3%) y la incrementó hacia 2028 (2,1%).
Actualmente, la inflación estadounidense está en 3,4% interanual en agosto, tras haberse acelerado 0,4% mensual. Este aumento estuvo vinculado a la suba de los precios de la energía, producto de la guerra en Medio Oriente, que mantiene en valores muy altos el precio del petróleo y del gas.
En cuanto a la tasa de desempleo, la entidad presidida por Warsh estimó un descenso de 4,3% a 4,1% para este año, al igual que en 2027 y 2028.
¿Cómo pude afectar a la economía argentina?
Una suba de tasas en Estados Unidos suele endurecer las condiciones financieras para la Argentina por varias vías:
Dólar más fuerte y presión cambiaria. Los bonos del Tesoro estadounidense pasan a ofrecer rendimientos más altos y atraen fondos hacia activos considerados seguros. Eso puede reducir la demanda de activos emergentes, presionar al peso y elevar la demanda de dólares.
Financiamiento externo más caro. La tasa que paga la Argentina para endeudarse en moneda extranjera parte del rendimiento de los bonos estadounidenses y suma el riesgo país. Si aumenta el primer componente, una eventual emisión de deuda se encarece, incluso sin cambios en el riesgo argentino. También sube el costo de refinanciar obligaciones en dólares.
Caída o volatilidad en bonos y acciones. Con tasas estadounidenses más altas, los inversores suelen exigir retornos mayores para mantener deuda y acciones de mercados emergentes. Los precios de los bonos pueden bajar y sus tasas subir. En un país con acceso limitado al crédito, el efecto puede sentirse más en las cotizaciones y en el riesgo país que en nuevas colocaciones.
Menor margen para bajar las tasas locales. Si la suba externa deriva en presión sobre el dólar y los precios internos, el Banco Central puede enfrentar una disyuntiva: sostener tasas locales relativamente altas para cuidar la demanda de pesos o aceptar una mayor depreciación. La respuesta depende de las reservas, la inflación esperada y el régimen cambiario.
Impacto sobre empresas y bancos. Las compañías con deuda en dólares afrontan un costo financiero mayor si deben renovar préstamos. A la vez, una suba de tasas globales puede restringir el crédito y elevar la percepción de riesgo sobre deudores argentinos.
Comercio y materias primas. El efecto no es siempre negativo. Si la Reserva Federal sube las tasas porque la economía estadounidense crece con fuerza, puede aumentar la demanda externa. Pero si el ajuste enfría la actividad global, puede afectar los precios o las cantidades exportadas de productos argentinos.