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EL DIARIO digital
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La cadena de pagos de las PyME industriales mostró nuevas señales de tensión durante el segundo trimestre de 2026. El 24% de las empresas registró atrasos en al menos uno de sus vencimientos, una proporción que se duplicó en casi un año. Al mismo tiempo, el 62% señaló que los plazos de cobro a clientes resultaron mayores a los habituales. Las dificultades para cobrar quedaron así como la segunda preocupación más mencionada por las pequeñas y medianas industrias, sólo detrás de la caída de las ventas.
Los datos surgen del Informe de Coyuntura PyME Industrial correspondiente al segundo trimestre de 2026, elaborado por la Fundación Observatorio PyME (FOP). El relevamiento mostró que las demoras crecieron en las distintas obligaciones analizadas. El 17,3% de las empresas registró atrasos en el pago de impuestos, el 15,3% se demoró con proveedores y el 8,6% con los bancos. En el tercer trimestre de 2025, esos porcentajes se ubicaron en 8,6%, 5,7% y 3,4%, respectivamente. En ese período, el porcentaje de firmas con al menos un atraso llegó al 12%, frente al 24% registrado en el segundo trimestre de este año.
La tensión también apareció del lado de los cobros. El 40,9% de las industrias señaló que los plazos resultaron levemente más largos de lo habitual y otro 21,7% los calificó como significativamente más largos. En cambio, para el 33,5% los tiempos se mantuvieron similares a los habituales, mientras que apenas el 3,2% informó plazos levemente más cortos y el 0,8% observó una reducción significativa. En total, el 62% de las PyME cobró en plazos más largos de lo habitual durante el período analizado.

Los principales problemas de las pymes
Las demoras de los clientes se ubicaron entre los principales problemas que identificaron los empresarios. La caída de las ventas encabezó el listado y afectó al 81% de las pequeñas y medianas industrias. Los retrasos en los pagos de clientes quedaron en segundo lugar, con el 62%. Luego aparecieron el aumento de los costos de las materias primas, mencionado por el 60% de las firmas; la competencia de las importaciones, con el 47%; y el aumento de los costos salariales, con el 45%. La dificultad de financiamiento alcanzó al 38% de las empresas.
El deterioro de la cadena de pagos ocurrió en un contexto de retroceso de la actividad industrial. Durante el segundo trimestre, la producción pyme se contrajo 3,6% en términos desestacionalizados frente al trimestre anterior y cayó 11% en la comparación interanual. Según el informe, el volumen de producción descendió hasta el nivel más bajo de los últimos siete años.

El relevamiento también mostró una diferencia según el tamaño de las firmas: las pequeñas industrias registraron una evolución inferior a la de las medianas.El empleo acompañó ese desempeño. La cantidad de ocupados en las industrias PyME bajó 0,8% desestacionalizado durante el trimestre y 4,5% en términos interanuales. Con ese resultado, el sector acumuló 14 trimestres consecutivos de retracción del empleo.
Costos y precios
Otro de los factores que condicionó la situación de las empresas fue la relación entre costos y precios. Para el 73% de las PyME los costos aumentaron por encima de los precios de venta de su principal producto. Para el 25% evolucionaron de manera similar y apenas el 1% indicó que los costos crecieron por debajo de sus precios. Dentro de los componentes analizados, el informe destacó una fuerte incidencia de la energía y el transporte.
Ese movimiento se reflejó en los márgenes de las compañías. El 69% de las firmas señaló que su rentabilidad disminuyó respecto de un año atrás. El dato se ubicó en línea con una secuencia de cinco trimestres en los cuales la mayoría de las empresas registró una rentabilidad inferior a la observada doce meses antes.
Los indicadores que anticipan la evolución de la actividad mostraron cierta recuperación frente al primer trimestre, aunque permanecieron en terreno contractivo. El PMI PyME, que anticipa el ciclo de actividad, se ubicó en 44 puntos. El indicador avanzó diez puntos frente al trimestre anterior, pero quedó por debajo del umbral de 50 puntos que separa una previsión de expansión de otra de contracción.
La confianza empresaria también permaneció por debajo del nivel neutral. El Índice de Confianza Empresarial PyME (ICE) se ubicó en 43 puntos. Las condiciones actuales alcanzaron los 32 puntos y continuaron en terreno pesimista, mientras que las expectativas para los próximos doce meses llegaron a 52 puntos y se ubicaron en terreno levemente optimista. En la apertura por componentes, la percepción sobre el país llegó a 42 puntos, la correspondiente al sector se ubicó en 39 y la evaluación de la propia empresa alcanzó los 47 puntos.
Carga impositiva
Las dificultades de actividad y liquidez también aparecieron en las respuestas vinculadas con la carga impositiva. El estudio identificó a Ingresos Brutos, las tasas municipales, el impuesto al cheque y las contribuciones patronales entre los tributos que más afectaron los costos, el capital de trabajo y la capacidad operativa de las empresas. En el caso de Ingresos Brutos, el 40% respondió que afectó significativamente su operatoria y otro 23% indicó un impacto moderado.

Al consultar a las empresas por las medidas prioritarias para reducir la carga tributaria y administrativa, la reducción de las alícuotas de Ingresos Brutos quedó en primer lugar, con el 32,8% de las respuestas. La reducción de contribuciones patronales apareció inmediatamente después, con el 29,7%. Más atrás se ubicaron la eliminación o el cómputo pleno como pago a cuenta del impuesto sobre los débitos y créditos bancarios, con 11,9%; otras medidas, con 8,4%; la reducción de los regímenes de retención, percepción y anticipos, con 5,9%; y la eliminación o reducción de tasas municipales no asociadas a una contraprestación efectiva, con 5,5%.
La encuesta también relevó cómo reaccionaron las industrias frente a las importaciones. La competencia de productos provenientes del exterior representó una preocupación para el 47% de las firmas. En el último año, el 21% sustituyó insumos locales por importados, el 15,1% incorporó nuevos productos de origen importado y el 9,4% reemplazó parte de su producción propia por bienes provenientes del exterior. En conjunto, una de cada cuatro empresas reemplazó parte de su proceso productivo por importaciones, ya sea mediante la sustitución de insumos o de producción propia.
El informe incluyó además una medición sobre la participación de las pequeñas y medianas industrias en proyectos comprendidos por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El alcance resultó limitado: el 4,7% de las firmas participó como proveedor directo o indirecto. Dentro de ese grupo, el 1,5% participó directamente como proveedor de un proyecto y el 3,2% lo hizo de manera indirecta a través de otras compañías que abastecieron esos emprendimientos. Otro 3,2% expresó intenciones de participar, pero no cumplió con los requisitos, mientras que el 11,6% no participó, aunque manifestó interés en hacerlo en el futuro. El 80,5% no registró participación.