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Mitos, mística y vanguardia: el recorrido histórico por la leyenda musical de Carlos "el Indio" Solari

Solari del Parakultural y el under a los grandes estadios
Solari, del Parakultural y el under a los grandes estadios.
Desde sus inicios contraculturales en los talleres artísticos de La Plata durante la década de 1970 hasta la consolidación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota como el mayor fenómeno de masas del rock argentino. Un repaso por la trayectoria del enigmático cantante, compositor y artista visual que transformó la cultura popular.

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EL DIARIO digital

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Carlos Alberto Solari, conocido universalmente como "el Indio", representa una de las figuras más herméticas, influyentes y singulares de la historia de la música latinoamericana. Su figura excede los límites de un cantante de rock convencional para convertirse en el líder de un movimiento sociocultural de características inéditas en el mundo, caracterizado por la autogestión, la poesía elíptica y una fidelidad comunitaria que sus seguidores bautizaron como "el pogo más grande del mundo".

Nacido en Paraná, Entre Ríos, el 17 de enero de 1949, Solari se mudó a temprana edad con su familia a la ciudad de La Plata, donde transcurrió su infancia y juventud. Fue en el efervescente clima cultural y universitario platense de los años 70 donde comenzó a perfilar su impronta artística. Aficionado al dibujo, el cine experimental y las lecturas de la generación beat, formó parte de talleres artísticos y comunidades contraculturales que desafiaban el rígido contexto político de la época.

El nacimiento del mito: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

A mediados de los años 70, la convergencia de Solari con el guitarrista Skay Beilinson y la artista plástica Carmen "Negra" Poli dio origen a un colectivo transgresor que combinaba música, teatro de vanguardia, monologuistas y la distribución de buñuelos de ricota entre el público. Lo que comenzó como un happening itinerante bajo el nombre de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue mutando gradualmente hacia una banda de rock con una propuesta estética sumamente sofisticada.

A diferencia de otras expresiones de la época, el grupo optó por un camino de estricta independencia comercial y operativa, rechazando los contratos de las grandes compañías discográficas y prescindiendo de los canales tradicionales de difusión publicitaria. Con el lanzamiento de discos fundamentales como Gulp! (1985) y Oktubre (1986) —este último con la icónica estética visual diseñada por Rocambole—, la banda definió el sonido del rock de la post-dictadura, fusionando el post-punk con una lírica cargada de metáforas políticas, marginalidad y crítica al consumo de masas.

La era de los estadios y la separación

Durante los años 90, la popularidad de "Los Redondos" experimentó un crecimiento exponencial que desbordó los teatros y los obligó a trasladar sus presentaciones a estadios de fútbol. Canciones como "Ji ji ji", "Un poco de amor francés" o "Juguetes perdidos" se transformaron en himnos generacionales. Las convocatorias de la banda empezaron a movilizar a decenas de miles de jóvenes de todo el país en un ritual bautizado como "las misas ricoteras", un fenómeno de peregrinación federal sin precedentes en la escena musical.

El magnetismo de las presentaciones en vivo convivió con episodios de alta tensión y control de seguridad, marcados fuertemente por el asesinato del joven Walter Bulacio a manos de la Policía Federal en 1991. Tras un período de experimentación electrónica en sus últimas placas (Último Bondi a Finisterre y Momo Sampler), las tensiones internas respecto a la custodia del archivo audiovisual del grupo precipitaron la separación de la mítica sociedad Solari-Beilinson en el año 2001, dejando una huella imborrable en la cultura argentina.

La etapa solista y la mística de Los Fundamentalistas

Tras un breve silencio, Solari inauguró su etapa solista en 2004 con la fundación de su banda de acompañamiento, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, y el lanzamiento de su álbum debut El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel). Con esta nueva formación, el cantante continuó profundizando su búsqueda de texturas sonoras contemporáneas y expandió aún más sus niveles de convocatoria en el interior de la Argentina, rompiendo récords de asistencia en ciudades como Tandil, Junín, Gualeguaychú, Olavarría y Mendoza.

En el año 2016, durante un histórico concierto en Tandil, el músico reveló públicamente que padecía la enfermedad de Parkinson, un diagnóstico que limitó progresivamente su capacidad para realizar giras presenciales prolongadas. Su último concierto masivo en directo tuvo lugar en la localidad de Olavarría en marzo de 2017, ante una multitud estimada en más de 300.000 personas.

Presente de estudio y legado tecnológico

Pese a su retiro definitivo de los escenarios masivos, Solari se mantuvo activo artísticamente desde su estudio de grabación Luzbola. En los últimos años, continuó componiendo de forma prolífica para Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y presentó proyectos musicales alternativos como El Míster y los Marsupiales Extintos.

La tecnología le permitió seguir presente en los espectáculos en vivo de su banda a través de apariciones virtuales en pantallas gigantes y proyecciones de hologramas interactivas. Con más de cinco décadas de trayectoria, el "Indio" Solari permanece resguardado en su rol de autor y pintor, consolidado como una leyenda viva cuyo cancionero popular constituye una pieza central de la identidad cultural y la memoria colectiva del país.

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