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EL DIARIO digital
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El precio de la carne vacuna en argentina subió un 65,3 % entre marzo de 2025 y marzo de 2026, una cifra que duplica la inflación acumulada del período, situada en el 32,6%. Esta situación provocó que el consumo anual por habitante bajara a 47,3 kilos, lo que representa una caída del 10% respecto del año anterior. La retracción es visible en las ventas de los comercios y en el ánimo de los consumidores, quienes ajustan sus compras o buscan cortes más económicos.
El fenómeno se ve con especial fuerza en la ciudad de buenos aires, donde los carniceros advierten cambios notorios en la conducta de sus clientes. Hernán Méndez, carnicero de caba, sostuvo que la situación del sector se agravó en los últimos meses. "la carne tiene un mercado formador de precios que es el mercado de hacienda que ahora está en cañuelas, y ahí se forma el precio por la oferta y la demanda. eso es todos los días", explicó. Méndez reconoció que en el último año perdió entre un 10% y un 15% de ventas en kilos de carne: "bueno, yo habré perdido un 10% en los kilos de carne", afirmó.
Al mismo tiempo aseguró que la estacionalidad también es un factor que incide en los precios. Los cortes más demandados, como la entraña, se volvieron más difíciles y más caros de conseguir: "hoy la entraña está casi $40.000 el kilo. pero es un corte que no hay, porque aparte una de las cosas que pasa con la carne, que cuando se empieza a faenar menos, hay menos consumo interno, pero también hay menos consumo en general, porque tampoco se está faenando".
Las exportaciones de carne influyen en el precio local y en la cantidad destinada al mercado interno. Cuando aumentan las ventas al exterior, la oferta para el consumo local disminuye y el valor sube. En 2024, la exportación de carne llegó a un pico de 163 mil toneladas. Actualmente, se ubica en 122 mil toneladas, por encima de las 116 mil del año anterior, pero aún lejos del máximo reciente.
Esta dinámica afecta la disponibilidad de cortes en las carnicerías y la frecuencia de compra de los consumidores. Además, la tendencia a faenar animales más grandes recorta la oferta. Méndez lo explicó de la siguiente manera: "generalmente nosotros faenábamos animales más chicos, ahora se está estandarizando faenar animales más pesados. y también hay retención porque se guardan a las vacas que van a ser las que van a ir aumentando de a poco el stock ganadero".
El encarecimiento de cortes populares y la caída del poder adquisitivo obligaron a los consumidores a buscar alternativas más económicas. Algunas carnicerías lograron atenuar el impacto gracias a una clientela estable y al acceso a productos de buena calidad, pero la caída en la demanda se replica en distintos rubros.
La adaptación de los negocios a este contexto representa un reto. El abastecimiento, la competencia con supermercados y la necesidad de sostener la calidad y confianza siguen siendo prioridades. Además, la presencia de turistas y la curiosidad por la cultura argentina de la carne agregan matices al manejo cotidiano. Méndez emplea a más de treinta personas. En este contexto, expresó sus expectativas para los próximos dos años: "no me imagino una economía animada. por ejemplo, a mí me gustaría aumentarles a mis empleados, pero no puedo. hay un tema para mí de ánimo. para mí ese ánimo es consumo", concluyó.