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EL DIARIO digital
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El mapa industrial argentino comienza a encender luces rojas en sectores que, hasta hace poco, se consideraban motores de la economía. Siguiendo la huella de la crisis en la fabricante de neumáticos FATE, dos gigantes de distintos rubros, Pauny (maquinaria agrícola) y Quilmes (consumo masivo), confirmaron drásticos planes de ajuste debido a la combinación de dos factores: el desplome del consumo interno y la apertura irrestricta de importaciones.
Las Varillas: el orgullo cordobés, en jaque
En Las Varillas, Córdoba, la situación de Pauny la cuarta empresa del país en venta de tractores ha generado un clima de angustia que trasciende lo económico. La firma, que nació como cooperativa tras la quiebra de Zanello en 2002, hoy sostiene 500 empleos directos y otros 300 indirectos que están en riesgo.
La competencia con maquinaria importada, especialmente desde la India, ha herido de muerte la producción local. El dato político es ineludible: en esta localidad, donde Javier Milei arrasó en 2023, la imagen presidencial cayó 14 puntos. "Donde la crisis pega directo, la adhesión cae", explican consultores locales. Las suspensiones, que comenzaron a finales de 2025, amenazan con profundizarse si la próxima Expoagro no arroja el alivio de créditos blandos para competir con los tractores extranjeros que ya se ensamblan a diez cuadras de su planta.
Zárate: la espuma de Corona baja a la mitad
En la provincia de Buenos Aires, el panorama es igualmente sombrío. La cervecería Quilmes decidió desmantelar prácticamente la mitad de la estructura de su planta en Zárate, inaugurada con bombos y platillos en 2020 para producir la marca mexicana Corona.
La empresa abrió un plan de 60 retiros voluntarios sobre una dotación que ya venía golpeada, quedando apenas 80 operarios de los 260 originales. Según el sindicato cervecero, la importación de cervezas aumentó un 293% en el último año, mientras que el consumo local se desplomó un 45%. De los tres turnos de producción, solo quedará uno activo, dejando la planta al borde del cierre definitivo.
Un clima de época
La crisis no distingue rubros. Mientras en Córdoba cierra la emblemática fábrica de alfajores La Paila, en el sector metalmecánico Metalfor comienza a reportar cheques rechazados. El denominador común que denuncian tanto empresarios como gremialistas es la "importación indiscriminada" en un contexto de mercado interno seco.
El modelo de libre comercio, que esta semana tuvo su pico simbólico con el conflicto en el sector del neumático, empieza a mostrar su cara más cruda en el interior productivo, donde la "incertidumbre" ya le ganó terreno a la expectativa de cambio.