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EL DIARIO digital
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El tablero sindical entró en una fase de ebullición. Ante la confirmación de que el Senado tratará la reforma laboral el próximo miércoles, las distintas vertientes gremiales comenzaron a desbordar la estrategia de "prudencia" que mantenía la cúpula de la CGT. El desplante de los gobernadores aliados al Gobierno nacional terminó por agotar la paciencia de las bases.
Este jueves, un nuevo frente sindical encabezado por la UOM (Abel Furlán) y los Aceiteros (Daniel Yofra) realizará una fuerte movilización en la ciudad de Córdoba. El objetivo es directo: presionar al gobernador Martín Llaryora para que rechace el proyecto oficial. La cancelación de una reunión clave entre el mandatario cordobés y la CGT el pasado martes fue leída como una señal de ruptura que aceleró los tiempos de protesta.
Paro confirmado de las CTA
Mientras la CGT debate su postura, las dos vertientes de la CTA ya tomaron la delantera: convocaron a un paro nacional con movilización al Congreso para el día de la sesión en el Senado. "La huelga es la única herramienta idónea contra esta reforma patronal", sentenció Rodolfo Aguiar, titular de ATE.
Todas las miradas están puestas en la reunión del Consejo Directivo de la CGT de este viernes. Sectores industriales (SMATA, UOM, AEFIP) llevarán una postura unificada: paro general y movilización.
La estrategia: Pasar de la "mesa de diálogo" que no logró siquiera una foto con mandatarios provinciales en enero a la acción directa en las calles.
El dilema: La conducción deberá elegir entre mantener los puentes rotos con el Ejecutivo o liderar un plan de lucha que ya empezó a gestarse desde las bases.
Pese al "avispero" sindical, desde la Casa Rosada mantienen el hermetismo y confían en que los acuerdos con los gobernadores cercanos son suficientes para convertir la reforma en ley la próxima semana.