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EL DIARIO digital
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El ajuste fiscal que pregona la gestión de Javier Milei tiene una contracara que golpea directamente a las arcas provinciales. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), la presión tributaria efectiva nacional en 2025 alcanzó su nivel más bajo en dos décadas, ubicándose en el 21,4% del PBI. Si bien el dato es presentado por la Casa Rosada como un éxito de gestión, los números fríos revelan un desequilibrio federal alarmante.
El informe detalla que la recaudación nacional real descendió casi un 1% durante el último año. Lo que resulta revelador es quién puso el cuerpo para ese "ahorro": el 92% de esa caída fue absorbida por las provincias y la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el Gobierno nacional apenas participó con el 8% restante.
Asfixia en el interior
Para provincias como La Pampa, este escenario implica una "restricción presupuestaria exigente". El Iaraf advierte que mientras Nación reduce impuestos para bajar el peso del Estado sobre la economía, lo hace recortando recursos coparticipables que son vitales para el funcionamiento de las jurisdicciones subnacionales.
En términos prácticos, esto significa que las provincias reciben menos ingresos reales justo cuando la presión sobre los servicios públicos (salud, educación y seguridad) y la demanda social aumentan por la crisis económica. El ajuste, que en 2024 estuvo impulsado por el Impuesto PAIS que Nación no compartía, en 2025 se consolidó mediante la caída de impuestos que sí se reparten, como Ganancias e IVA.
El desafío federal
Desde el sector económico advierten que sostener esta baja de impuestos sin una coordinación con los gobernadores es "trasladar el desequilibrio". Para el Gobierno de La Pampa, que ya viene denunciando el recorte de fondos para obras y subsidios, este informe confirma técnicamente que el superávit nacional se está construyendo sobre el desfinanciamiento sistemático del interior del país.