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EL DIARIO digital
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El papa León XIV comenzó su gira latinoamericana. Ya se encuentra en Uruguay y tras bajar del avión, fue recibido por el presidente uruguayo, Yamandú Orsi. Esta es su primera parada antes de llegar a la Argentina el próximo domingo 8 de noviembre para una visita de cuatro días que combinará actos oficiales, celebraciones religiosas y encuentros con distintos sectores sociales. Román Lejtman, de Infobae, integra la comitiva de periodistas que acompaña al pontífice en el traslado.
Según el cronograma oficial, el pontífice arribará al Aeroparque Jorge Newbery desde Montevideo y será recibido por el presidente Javier Milei, con quien mantendrá una reunión en la Casa Rosada antes de participar de una actividad con autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio Libertad. La jornada incluirá además un mensaje conjunto por cadena nacional.

La agenda, además, prevé una misa en el Monumento a los Españoles, en Palermo, una visita al Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole y un encuentro en la Universidad Católica Argentina con dirigentes sindicales, empresarios y referentes de movimientos sociales. León XIV también se reunirá con líderes de comunidades cristianas y de otras tradiciones religiosas, mientras que el martes viajará a Córdoba para presidir una celebración multitudinaria y dialogar con integrantes de la Iglesia local.
El cierre de la estadía será el miércoles 11, con una visita a un complejo penitenciario federal y una misa frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján, uno de los principales centros de peregrinación del país. La magnitud de las actividades motivó un operativo especial de seguridad y transporte en Buenos Aires, Córdoba y la provincia de Buenos Aires, con refuerzos en colectivos y trenes, restricciones viales y modificaciones temporales en aeropuertos y subtes.
El vuelo
Durante el vuelo, cuando terminó el frugal desayuno servido a los 84 periodistas que ocupaban la parte trasera del avión fletado por el Vaticano, León XIV se presentó con su sonrisa cotidiana, vestido con sotana blanca y protegido por seis guardaespaldas que parecían diplomáticos de carrera. El Papa hizo un discurso formal y a continuación saludó -uno por uno- a todos los corresponsales que cubrirán la gira por Uruguay, Argentina y Perú.
León XIV protagonizó un milagro: los cronistas se mantuvieron en sus asientos, apenas hubo algún codazo aislado y cada uno tuvo su minuto para "comentar algo personal" a Su Santidad, como exigió el férreo protocolo a los enviados especiales.
León XIV se acercaba al periodista, le tendía la mano y recibía su regalo. Un paquete de galletitas, un libro, un crucifijo, una tapa de un diario, una foto familiar. Y en algunas ocasiones se invertían los roles: el cronista pedía una bendición, un consejo, o simplemente cumplía con una promesa familiar. Un colega de Estados Unidos le pidió que le firmara una pelota de béisbol para su hijo mayor. El Papa sonrió condescendiente y firmó con un marcador negro.
"¿Es un homenaje a Francisco que viaje a la Argentina?", le preguntaron al comienzo de su peregrinación por la sala de periodistas montada a 10.000 pies de altura.
"Sí, en el sentido de visitar su país, donde él no pudo. Voy con mucha alegría", reconoció el Papa.
"¿Cómo debería entenderse el significado de su voto?", se sumó otro enviado recordando que León XIV participó en las elecciones de medio término, donde Donald Trump recibió una derrota histórica.
"Yo ya hice una declaración sobre este tema: estoy orgulloso de ser americano y de ejercer mis derechos", respondió.