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EL DIARIO digital
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Apenas horas después de concretarse el traspaso de la mayoría en el Congreso al Partido Demócrata en las elecciones de medio término, el presidente Donald Trump salió al cruce de los resultados y deslindó responsabilidades personales sobre el contundente voto castigo recibido por el oficialismo.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario sostuvo que el Partido Republicano habría obtenido un triunfo aplastante si su nombre hubiera figurado de forma directa en las urnas: "Yo no estaba en la boleta electoral y, de haberlo estado, ¡habríamos ganado por goleada! Gracias por su atención a este asunto", afirmó. Sin embargo, durante la campaña, el propio Trump había pedido explícitamente a su base de simpatizantes que acudieran a votar con la premisa de considerar la elección como un plebiscito sobre su figura.
La sombra de Irán
Más tarde, en diálogo con medios internacionales y cadenas de televisión, el jefe de la Casa Blanca matizó su postura. En la entrevista con The New York Times, aseguró estar "absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados" y anticipó que buscará acuerdos puntuales con la oposición demócrata. Asimismo, en declaraciones a Fox News, admitió que la escalada militar y el conflicto con Irán influyeron de manera directa en el desencanto de los votantes.
La jornada electoral dejó reveses significativos en bastiones tradicionalmente conservadores. En Carolina del Sur, la demócrata Annie Andrews se impuso sobre la senadora republicana Darline Graham designada tras la muerte de su hermano Lindsey Graham y respaldada expresamente por Trump, marcando la primera victoria de ese partido por una banca senatorial en el estado desde 1998.
La estrategia del veto
Con un 70% de los votantes expresando en las encuestas a boca de urna el deseo de imponer mayores controles y contrapesos desde el Capitolio sobre el Poder Ejecutivo, el escenario institucional para los últimos dos años de gestión de Trump se perfila complejo.
Ante la inminente pérdida de iniciativa legislativa, el mandatario advirtió que apelará de forma sistemática a las atribuciones de su cargo: "Enviarán cosas que son una locura y las vetaré. Es uno de los poderes más fuertes que tiene un presidente", remarcó, anticipando una dinámica de fuerte confrontación e inestabilidad política en Washington.