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EL DIARIO digital
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Más de 7,3 millones de ciudadanos israelíes están convocados a las urnas este martes para definir la composición de la 26° Knesset, en un proceso electoral marcado por el desgaste de tres años de conflicto bélico e inestabilidad en la región. Los comicios no solo representan una prueba de fuego para la continuidad de Benjamin Netanyahu en el poder, sino que reconfiguran el mapa político tras el impacto de los ataques del 7 de octubre de 2023 y la posterior escalada militar.
La contienda enfrenta a 36 fuerzas políticas de las cuales se calcula que solo 13 lograrán superar el umbral del 3,25 % necesario para ingresar al Parlamento, pero el foco principal se concentra en la disputa entre el Likud de Netanyahu y el espacio opositor denominado "bloque del cambio". Los sondeos previos estiman una participación superior al 74 %, reflejando un elevado nivel de movilización social ante la encrucijada institucional que atraviesa el país.
El factor Eisenkot
El principal contendiente del actual primer ministro es el exgeneral Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor y líder del partido Yashar. De perfil austero y pragmático, Eisenkot construyó su candidatura proponiendo la integración de una comisión independiente para investigar las fallas de seguridad del 7 de octubre de 2023, así como un nuevo esquema de servicio militar obligatorio más inclusivo.
Las últimas proyecciones le asignan a la fuerza de Eisenkot una leve ventaja de 22 bancas sobre las 20 estimadas para el Likud. Sin embargo, la atomización del electorado anticipa un escenario complejo: se prevé que ninguna de las dos alianzas principales logre alcanzar de forma directa la mayoría absoluta de 61 escaños necesaria para formar gobierno sin entablar arduas negociaciones cruzadas.
Clima de alta tensión
El tramo final de la campaña estuvo cruzado por fuertes denuncias de la oposición. El líder del partido Yisrael Beytenu, Avigdor Liberman, solicitó la apertura de una investigación penal contra Netanyahu tras acusarlo de instrumentalizar el riesgo de una escalada militar contra Irán con fines electoralistas.
Con los centros de votación listos para recibir a los electores, los resultados provisionales se darán a conocer tras el cierre de las urnas, aunque la oficialización del escrutinio definitivo demorará ocho días debido al procesamiento del voto militar y exterior. Las urnas determinarán si Netanyahu logra sostener su histórico liderazgo o si el electorado abre el camino a una nueva etapa política.