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EL DIARIO digital
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Brasil vive una jornada electoral decisiva este domingo con el desarrollo de la segunda vuelta presidencial que enfrenta al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y al senador Flávio Bolsonaro. Más de 158 millones de electores están habilitados para votar en un escenario de alta polarización y paridad en los sondeos de opinión, luego del resultado del pasado 4 de octubre donde Bolsonaro se impuso con el 47% de los sufragios frente al 45% obtenido por el actual jefe de Estado.
La contienda pone en juego la orientación política y económica de la mayor potencia de la región. Mientras Lula propone dar continuidad a su gestión basada en el multilateralismo y el fortalecimiento de los vínculos comerciales globales, el candidato del Partido Liberal impulsa un alineamiento estratégico con la administración de Donald Trump en Estados Unidos y una agenda interna que contempla el eventual indulto a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.
La gobernabilidad futura del próximo período presidencial estará marcada además por la reciente conformación del Congreso. El Partido Liberal consolidó un notable avance parlamentario en la primera vuelta, asegurando 28 de las 81 bancas en el Senado y 121 de los 513 escaños en la Cámara de Diputados, una estructura que le otorgará un peso legislativo determinante a la fuerza de derecha independientemente del resultado del balotaje.
Para garantizar el normal desarrollo del acto eleccionario y la custodia de los materiales, las Fuerzas Armadas brasileñas desplegaron un operativo de seguridad que involucra a 25.000 efectivos en 306 municipios de 11 estados. Las acciones conjuntas de la Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea abarcan también la asistencia logística con helicópteros y embarcaciones para trasladar las urnas electrónicas a comunidades rurales, territorios indígenas y zonas de difícil acceso geográfico.