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Israel bombardeó una instalación clave del programa nuclear iraní cerca de Teherán

Las Fuerzas de Defensa indicaron que dentro de este complejo operaba un grupo de científicos dedicados al desarrollo de un componente crítico para el sistema de armas atómicas del régimen.

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EL DIARIO digital

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El Ejército de Israel informó este martes que atacó el complejo militar "Imam Ali", una instalación vinculada al desarrollo de capacidades nucleares por parte del régimen iraní.

Según el comunicado, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) también bombardearon otros objetivos relacionados con el grupo de armas nucleares iraní, con el objetivo de debilitar las capacidades militares de Teherán.

Las FDI señalaron que, pese a los daños sufridos, el régimen iraní continúa avanzando en el desarrollo de nuevas capacidades para armas atómicas, trasladando parte de sus actividades a un sitio subterráneo reforzado contra ataques aéreos.

Dentro de este complejo operaba un grupo de científicos dedicados al desarrollo de un componente clave para el sistema de armas nucleares iraní.

El ejército israelí aseguró que, tras un seguimiento de inteligencia, localizó la nueva base de operaciones de estos científicos y logró ejecutar un ataque preciso sobre el complejo.

La Fuerza Aérea del Reino Unido (RAF, por sus siglas en inglés) informó este martes que sus aviones militares derribaron varios drones de ataque en el espacio aéreo de Jordania, Irak y Qatar, en medio de la escalada militar del régimen iraní.

Según el Ministerio de Defensa británico, cazas F-35B y Typhoon interceptaron drones no tripulados que representaban una amenaza directa, incluyendo un dron iraní que se dirigía hacia Qatar. Esta es la primera vez que un avión F-35 británico derriba un objetivo real en combate.

Las autoridades del Reino Unido explicaron que estas acciones buscan proteger tanto a su personal militar como a las fuerzas de la Coalición y a países socios, ante el aumento de incidentes con drones hostiles en Medio Oriente.

El arsenal iraní

La estrategia militar de Irán combina drones kamikaze de bajo costo, misiles balísticos y crucero, y una red de lanzadores móviles que desafía los sistemas de defensa más avanzados

Durante las últimas semanas, la escalada en Medio Oriente ha mostrado hasta qué punto el arsenal iraní redefine el equilibrio militar en la región. Lejos de limitarse a un esquema clásico de guerra convencional, Irán ha perfeccionado una estrategia de saturación apoyada en la producción masiva de armas de bajo costo, diseñadas para explotar la brecha entre el precio de ataque y el costo de la defensa. 

El Shahed 136 es el mejor ejemplo de este paradigma. Se trata de un dron kamikaze que puede producirse por miles, ensamblado con motores y sistemas de guiado comerciales, y cuyo valor ronda los 20 o 30 mil dólares por unidad. Irán ha exportado decenas de miles de estos drones a Rusia, que ahora también los produce en su territorio. El verdadero poder de este sistema no reside en el daño que puede causar cada dron individual, sino en la cantidad y la presión económica que genera: cada Shahed derribado por un misil interceptor representa para el defensor un gasto de al menos un millón de dólares, y si se emplea un Patriot, el costo puede ascender a seis millones.

Esta táctica de saturación no solo erosiona la capacidad defensiva por agotamiento de recursos, sino que fuerza a los adversarios a utilizar sus sistemas más costosos frente a amenazas que, en términos relativos, son extremadamente baratas. Países como Catar ya han alertado sobre la escasez de misiles antiaéreos, y la realidad es que una red defensiva sofisticada puede verse desbordada rápidamente si el ataque se sostiene en el tiempo.

El arsenal iraní no se limita a los drones. Los misiles balísticos ocupan un lugar central en la doctrina de disuasión y ataque. Estos misiles, lanzados en trayectorias parabólicas que alcanzan la exoestratósfera antes de caer sobre el objetivo a velocidad hipersónica, presentan un desafío formidable para cualquier escudo antimisiles. Dependiendo del modelo, la precisión puede variar entre 100 y 500 metros de radio, lo que significa que su uso apunta tanto a objetivos militares estratégicos como a infraestructuras críticas. El volumen de lanzamiento es clave: se disparan múltiples misiles sabiendo que solo un porcentaje logrará superar las defensas.

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