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EL DIARIO digital
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Los mercados financieros internacionales iniciaron la semana con un desplome generalizado tras los ataques conjuntos anunciados por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán. La confirmación de la muerte de altos funcionarios iraníes, incluido el ayatolá Ali Khamenei, desató una huida masiva de los inversores hacia activos de refugio, provocando caídas superiores al 1% en los futuros de Wall Street y retrocesos de hasta el 2% en las principales bolsas de Europa y Asia.
El impacto más crítico se registra en el sector energético. El precio del petróleo Brent se disparó un 8%, rozando los u$s 80 por barril, debido al temor por la seguridad en el Estrecho de Ormuz. Esta vía marítima es fundamental para el comercio global, ya que por allí circula el 20% del crudo y el gas natural licuado del mundo. Según informes de tráfico marítimo, los buques petroleros ya comenzaron a acumularse fuera del canal ante el riesgo de nuevos ataques y la falta de seguros para la navegación.
En este contexto de incertidumbre, el oro saltó un 3% hasta alcanzar los u$s 5.406 la onza, consolidándose como el principal resguardo de valor junto al dólar, que se apreció frente al euro y el yen. Los analistas advierten que una suba sostenida del combustible podría reavivar la inflación global, afectando la demanda de los consumidores y encareciendo los costos de logística y electricidad a escala mundial.
La tensión política aumenta tras las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien sugirió que la ofensiva militar podría extenderse entre cuatro y cinco semanas. Mientras tanto, Teherán ya inició acciones de represalia contra aliados de EE.UU. en la región, lo que confirma que el conflicto ha escalado fuera de las fronteras iraníes y amenaza con una guerra de desgaste prolongada con consecuencias directas en la economía de todos los continentes.