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EL DIARIO digital
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La administración de Donald Trump terminó de sacarse la careta diplomática respecto al futuro de Venezuela. En una explosiva conferencia de prensa, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que las decisiones del nuevo gobierno venezolano serán "dictadas" por Estados Unidos. "Tenemos la máxima capacidad de presión sobre las autoridades interinas", admitió la funcionaria sin rodeos.
El control no será solo político, sino estrictamente financiero y operativo. Washington anunció que tomará el mando total de la comercialización del crudo venezolano de forma "indefinida". El esquema planteado por la Casa Blanca es inédito: todos los ingresos por la venta de petróleo serán depositados en cuentas controladas por Estados Unidos en bancos internacionales. La distribución de ese dinero se hará "a discreción del gobierno de EE.UU.", precisó Leavitt.
El reparto del botín
Mientras PDVSA intentaba matizar la situación hablando de una "negociación comercial", desde el Salón Oval ya preparan la mesa de negocios. Trump recibirá este viernes a los principales ejecutivos de las petroleras estadounidenses para discutir lo que Leavitt calificó como una "inmensa oportunidad". El objetivo de máxima es asegurar el flujo de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo para el mercado norteamericano.
En el plano militar, el bloqueo naval sigue cosechando resultados. Este miércoles, fuerzas estadounidenses se incautaron de un petrolero cargado en el Caribe y persiguieron hasta capturar a un buque de bandera rusa en el Atlántico Norte.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó la idea de una intervención planificada al detalle. Ante el Congreso, aseguró que en Venezuela "no estamos improvisando" y confirmó que el petróleo incautado en las últimas horas formará parte del nuevo acuerdo de control total que Washington impone sobre Caracas.