El presidente de la Agrícola local, Víctor Tapié, afirmó que el lock out de comercialización de maíz podría continuar. "No podemos cerrarnos al mundo", dijo, para rechazar limitaciones a las exportaciones de granos. 

El presidente de la Agrícola Ganadera local, Víctor Tapié, rechazó las medidas del gobierno nacional en relación a las restricciones para la exportación de maíz con el propósito de garantizar el abastecimiento interno y ratificó el apoyo al lock out de tres días que lanzó la mesa de enlace de las patronales rurales. "Seguimos reclamando libertad de comercialización, es una restricción que no sirve para nada", opinó.

En primer término, Tapié evaluó que "hubo un alto acatamiento de los productores de la zona más productiva del país" al lock out o cese de comercialización de granos de 72 horas que culmina este miércoles a las 24 horas. "Hay un descontento importante y en varios lugares quieren continuar con la medida de fuerza", confió.

El ruralista, de todos modos, estimó que la mesa de enlace solicitará una reunión con el gobierno nacional para revisar la restricción a la exportación de maíz antes de lanzar otra medida de fuerza.

Tapié rechazó el cambio anunciado por el gobierno el día lunes, con un top de 30 toneladas por día de exportación por productor, y también el acuerdo anunciado este miércoles, para eliminar ese tope por un monitoreo.

"Seguimos reclamando libertad de comercialización y esto es una restricción que no sirve para nada. Es una herramienta que ya se utilizó y no tuvo beneficios para nadie", dijo el ruralista.

"Argentina no se puede cerrar al mundo de nuevo, el mundo no nos puede ver de mala forma, necesitamos inversiones que vengan de afuera, que los inversores sigan apostando a la producción. No pueden cambiar las reglas a mitad de camino, cuando la gruesa ya está sembrada", apuntó.

Tapié aseguró que, en la última conversación de la mesa de enlace con el ministro de Agricultura, Luis Basterra, que había un remante de 8 millones de toneladas de maíz que "alcanzaban para el consumo interno y para seguir exportando".

"Aun así no dio marcha atrás", protestó.

Sostuvo entonces que con el tope de 30 toneladas por día a marzo se utilizaría un millón. "No van a dejar que se exporten las 7 restantes, Es una restricción importante", reclamó.

Según el dirigente pampeano, "esto trae consecuencias negativas, la carne no bajó y el maíz, el productor está viendo qué hacer y cómo, sigue subiendo porque no hay volumen de venta".

"Vamos a seguir en alerta y movilización y apostando al diálogo. A nadie beneficia ni nos gusta el paro. Pero son situaciones extremas a las que uno llega para mostrar el descontento. Queremos dialogar y resolverlo con diálogo", insistió.

-¿Cual sería el objetivo del gobierno con la medida si, como dicen ustedes, hay maíz para abastecer el consumo interno? -consultó El Diario.

-No se entiende cuál es el objetivo. No lo sé. Tendría que responder alguien del gobierno. Nosotros presentamos los números reales, les mostramos que había stock y continuaron con las medidas con el supuesto de favorecer a la mesa de los argentinos y bajar el costo de producción de las carnes alternativas y la vacuna para tener precio más bajo al consumidor. Le dijimos que la intervención en los mercados iba a ser negativa. Así está sucediendo.

-¿No debería priorizarse el mercado interno?

-Lo que se produce en la Argentina primero cubre al mercado interno y luego el saldo exportable. Por eso hay cupos. No se vende el 90% afuera. Todo lo contrario. En hacienda, la relación es 80% adentro y 20% afuera. El grano se va mucho afuera pero mucho se procesa en el país. Primero se cubre la demanda interna y después se sale a cubrir los negocios en el exterior.

-Pero el problema es el precio... que se regula por la demanda externa. ¿Cómo bajarían los precios para los argentinos?

-Eso lo tiene que responder un economista. En el país tenemos el problema de la inflación desde hace años. No se puede parar con nada. Nuestros insumos y costos de producción aumentan día a día. La realidad es que a nosotros nos afecta y al resto de los argentinos más, porque por ejemplo el estado no ha ajustado en paritarias a favor de los empleados,  y entonces les cuesta más parte del sueldo comprar carne hoy de lo que les llevaba hace siete meses.

-El campo no paró durante la pandemia. ¿No les parece reprochable tomar estas medidas cuando hay otras actividades mucho más golpeadas?

-En parte tenés razón. Es una de las pocas actividades que continuó sus procesos productivos y nunca se cortó la cadena de pagos, se siguieron comercializando todos los productos. A nivel gremial, tuvimos un 2020 sin planteos profundos, pensamos mucho esa situación, veníamos dejando los problemas a un costado. Pero este año nos desayunamos con la noticia de esta medida que nos afecta y termina afectando además a todos los argentinos. Es un remanente de 8 millones de la cosecha, que se vendió casi toda. Pretendemos que se respeten las libertades comerciales y que no nos volvamos a cerrar al mundo porque no se beneficia nadie.

Necesitamos un rumbo, un norte, políticas de estado y previsibilidad para los empresarios para saber adónde van. Terminamos de sembrar la gruesa y ponen medidas restrictivas. Eso desalienta cualquier actividad.