El mes de junio pasado trajo algo de alivio a los ríos de montaña como el Colorado.  Las nevadas en la cordillera son superiores entre el 20% y 60% respecto de la media. 

Los ríos como el Colorado sufren una crisis hídrica desde hace 10 años y su caudal está en los niveles más bajos de la historia.  Los pronósticos no eran alentadores pero las intensas lluvias de fines de junio en la cordillera  han llevado a que en las áreas de los cauces haya entre 20% y 60% más de acumulación respeto a la media. Esto provará que en verano, por ejemplo el río Colorado comience a recuperar caudal.  Historicamente tenía un caudal de 140m3s y en la actualidad está en unos 70m3s. 

El Departamento de Irrigación de Mendoza había informado que el  2019 había sido el peor de los últimos 23 años de una crisis hidrológica, según las mediciones realizadas en los cauces de los ríos, en la acumulación de los embalses y en la cantidad de agua disponible.

Después de junio con muchas nevadas en la cordillera el panorama parece que ha cambiado un poco. 

“El año pasado ni se había considerado la media de un año normal, porque realmente los registros habían sido bajos y estaban muy por debajo de la media histórica. Pero este año, si se compara con esa media, los registros hasta la fecha están por encima. En las cuencas del Sur, en Valle Hermoso -por ejemplo- ha precipitado 20% más de lo que tendría que haber nevado en un año normal y de acuerdo al registro promedio en esta época. Y, más al norte -ya en la cuenca del Río Mendoza y la zona-, estamos entre 55% y 60% por encima de lo que precipita en un año normal para esta fecha”, dijo el director de Gestión Hídrica del DGI de Mendoza, Rubén Villodas.

“La temporada fuerte de nevadas es en julio y en agosto, por lo que es a lo que hay que estar atentos. Los pronósticos no son del todo buenos para este año, ya que el Servicio Meteorológico Nacional y otras entidades han pronosticado 50% de probabilidades de que las nevadas estén por debajo de lo normal. Pero habrá que esperar”, aseguró.