El gobernador Ziliotto apeló a una situación vivida por el vernismo en 2006 para referirse a la renuncia del Jefe de Policía, Roberto Ayala. "Cuando Carlos Verna renunció a la candidatura a gobernador dijo 'nadie es imprescindible, ni el gobernador'”, recordó.

- ¿Cómo tomó la renuncia del comisario Ayala?

- Roberto presentó la renuncia, tenía diferencias de criterios con el ministro del área, no con la política de seguridad, y bueno...a ver, hay un dicho y si bien a nosotros nos marcó y mucho, en el año 2006 Carlos Verna cuando renunció como candidato a gobernador dijo “nadie es imprescindible, ni el gobernador”. Acá hay una política de seguridad, que tiene que ser llevada adelante y que a su vez debe permanentemente actualizarse a la evolución de la sociedad, del delito y de las condutas humanas. Y eso es lo que estamos haciendo. La policía nunca dejó de trabajar, tiene un nuevo jefe, tenemos un gran concepto de Héctor Lara y va a mantener el prestigio que tuvo la Policía de La Pampa históricamente.

- ¿Se siente bien asesorado en materia de seguridad?, porque Ayala no dio a entender eso.

- No, no...la política política de seguridad la diseña el Ministerio de Seguridad pero la aprueba y la comparte el gobernador. Yo tengo muy en claro cuál es la política de seguridad y si acá hubo desavenencias tiene que ver con lo metodológico y no con el rumbo de la política de seguridad.

- ¿Sigue hablando seguido con Verna? ¿Está inquieto por la situación de la provincia, por el país, por la gestión?

- Hablamos seguido...la última vez fue antes y después de la reunión de COIRCO. Una vez por semana o cada 15 días siempre estamos hablando...por supuesto está siempre mirando la realidad del país y muchas veces consultarlos a ver la visión que él tiene.

- ¿Qué piensa del caso de Allan Ruiz? Se lo pregunto porque más allá del cambio de gestión hay una estructura ministerial que todavía debe estar vigente. ¿Analizó algún cambio, alguna investigación?

- A ver...sinceramente, primero y principal es repudiable que se mantengan todavía algunas conductas que tengan que ver con la dictadura militar, con la noche oscura donde uno era sospechoso primero y después era ser humano. Esta persona estuvo transitoriamente en un cargo, un cargo de poca importancia en la toma de decisiones y cuando tomó magnitud era porque se había ido a otra jurisdicción. Desde el punto de vista de la política de seguridad es muy clara y no tiene que ver absolutamente nada con el espionaje.