Los policías habrían cometido irregularidades en un allanamiento. El denunciante dijo que  le habían advertido "que lo iban a allanar" por no dejarlos cazar en su campo. 

El titular de la firma“Estancia La Ponderosa S.R.L.”, Dario Ruben Ippolito, denunció a policías de la Comisaría Departamental de Telén por irregularidades cometidas en un allanamiento a su campo por una supuesta actividad clandestina de caza y la detención del encargado del mismo, un hombre de apellido González.

El denunciante arrenda el predio rural Don Teodoro ubicado sobre la Ruta provincial 14, a 10km de distancia del puesto caminero El Durazno

Además, manifestó que el allanamiento fue como consecuencia de que “no permite cazar a los policías en el predio que alquila”. Dijo que además luego del allanamiento, encontraron faltantes de mercadería, objetos y dólares.

La investigación comenzó a partir de un llamado anónimo de que en ese predio se realizaban “actividades clandestinas de caza” lo que motivó la presencia policial.
Según contó a El Diario el abogado patrocinante, Martin Martini, la denuncia contra los policías es por “incumplimiento de los deberes de funcionario público, en concurso ideal con el delito de abuso de autoridad, en concurso real con el delito de amenazas simples, hurto calamitoso, falsedad de instrumento público, y abandono de persona, todos ellos en calidad de autor y en grado consumado”. La denuncia también fue hecha en Asesoría Letrada de Gobierno y en la Fiscvalia de Investigaciones Administrativas

Como abogado y con el sr Ippolito “queremos dejar en claro que nos sorprende la impunidad que se manejan estos policías y que aún sigan trabajando. Queremos que se haga justicia y que estos policías dejen de trabajar porque no se merecen estar en una fuerza. La Pampa tiene un Código Procesal penal muy avanzado y este tipo de policías lo denostan porque se manejan como en épocas pasadas y olvidadas en el país”, dijo el letrado.

Denuncia

Ippolito hizo constar en el escrito que “unos meses antes del allanamiento, un policía de nombre Echegaray – de la subcomisaria de Telén – me pide autorización para poder cazar dentro de mi predio, puesto que Echegaray caza en el campo de al lado, denominado “El Carbón”. El señor encargado de este predio, le dio permiso al policía para que cace allí. En función de esto, es que acude a mí para solicitar el mismo permiso, el cual le deniego por no estar el predio inscripto actualmente como coto de caza. A partir de allí, es que comienzo a sufrir varios amedrentamientos, tanto yo como el Sr. González, diciéndome que me “iban a allanar, a embagallar”. Este policía Echegaray siempre lo hacía en nombre del Comisario de Telén, Oscar Buri, con el consentimiento de Rebechini, coordinador. Y quieren cazar allí porque cazan y comercializan la carne de los ciervos de la comisaria.

Según la denuncia que ya tramita en manos de la Fiscala Alejandra Moyano, Ippolito dijo el 6 de abril de este año y en plena vigencia del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio una comisión policial que “estaba integrado por Crio. Insp. Rebichini, Crio. Oscar Buri, Sgto. Echegaray, Sgto. Correa, Cabo Cabral y Cabo Pacheco, ingresó al campo Don Teodoro que es una finca familiar con armas largas en sus manos y en una actitud de prepotencia y gritos”.
Continuando, el denunciante dijo que “(los policías) deciden unilateralmente llevar detenido al puestero del campo, el Sr. Manuel González, y dejarlo incomunicado por más de 12 horas sin dar aviso autoridad alguna, sin proveerle agua ni comida, “tirado” en una suerte de calabozo como un delincuente, profiriéndole amenazas, insultos de todo tipo y calibre y hasta un empujón que lo lanzó al piso por parte de un oficial de tez oscura y pelo corto que él deberá identificar y que le produjo una hematoma leve en la zona cervical . Este abuso de autoridad y apremio ilegal, tenía como objeto que el puestero me involucre a mi directamente en alguna actividad ilícita que desde ya no existe. Le insistían en que si no me involucraba a mi o a mi socio en algo, lo harían responsable a él y que iría a la cárcel”.

Además dejo asentado que “cual cuatreros los policías se repartieron unos kilos de carne supuestamente “secuestrada” de la heladera del pobre puestero que se llevaron a sus respectivas casas, además de las dos botellas de vino Catena Zapata exclusiva de mi propiedad que se hallaban allí y que me fueron sustraídas por la comitiva policial. En un estuche secuestrado de mi propiedad, existían la suma de mil dólares estadounidense. Como hasta el día de la fecha no me ha sidrestituido desconozco si aún permanecen allí o también fueron sustraídos por la policía”.

“En el momento en que por gestiones que se hicieron desde la ciudad de Rosario por letrados que en la madrugada contaron con la buena receptividad del Sr. Fiscal General, los policías activan los mecanismos para liberar al Sr. González pero lo abandonan como a un “perro” a su suerte, en plena vigencia del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, sin ningún elemento de bioseguridad, sin dinero, sin teléfono, sin medio de locomoción alguno, a más de 80 kilómetros de distancia del predio rural Don Teodoro”.

También no “solamente estamos hablando de anomalías a la hora de cumplir con las normas de bioseguridad por el ASPO y la pandemia de Covid-19 vigente en el mundo entero, sino que también se han infringido normas procesales que hacen que el acto realizado se vuelva completamente nulo. De mas esta decir, que esta cuestión ya ha sido planteada por ante el Fiscal interviniente, que ha decidido, con muy buen tino, archivar la causa. Se advierte que el “mamarracho policial” nunca podría constituir evidencia alguna seria y de cargo para avanzar en la imputación de algún hecho delictivo a a alguna persona, no borra mágicamente todos los graves delitos cometidos por la Policía de La Pampa en su vandálico derrotero investigativo”.

Finalmente “debo decir que la única finalidad que persigo es que delincuentes disfrazados de policía no generen una suerte de persecusión extorsiva en mi contra o en la de mis empleados pero esencialmente que ninguna otra persona de la comunidad sufra el accionar de estos personajes”.