El popularísimo vecino santarroseño, Beto Desuque, dialogando en la mañana de ayer con su mozo predilecto en el céntrico bar-restaurante de la calle Pellegrini, sobre los asuntos de cada día en el marco de la pandemia y la cuarentena que dio un pasito pa’atrás.

Beto Desuque: - Buenas, buenas, bueeeenaasss… ¿qué tal, qué tal, qué tal? ¡Salú a la barra más nacional y popular de toda la cuadra!
Mesero: - Hoooola, Betito de América… ¿qué se cuenta?

Beto Desuque: - Que afuera va la vida, Fabio. Y va muuuuy fría. Mamita querida que se vino el invierno, nomás.
Mesero: - No es verso, esta vez, ¿eh? Arrancamos a helada viva.

Beto Desuque: - Y bueno, sí. Tenía que llegar. Lo venimos esperando hace rato, ¿no? Repitiendo como loros eso de que “hay que pasar el invierno”. Ahí lo tenemos, ahora sí: hay que pasar el invierno.
Mesero: - Igual tiene su encanto, como todo.

Beto Desuque: - Ponele. He visto que en algunos puntos de La Pampa disfrutan de la nieve, por ejemplo. Eso es un encanto, también.
Mesero: - Por eso te digo. No sé si dará como para que hagan muñecos y todo eso, pero algo es algo.

Beto Desuque: - Igual no hay como el otoño en La Pampa, ¿¡qué querés que te diga?!
Mesero: - Capaz que tenés razón.

Beto Desuque: - Como dice la canción: “todo concluye al fin, no es eterna la vida, todo tiene un final, todo termina”. Lo mismo pasa con las estaciones. Ciclos. La fiesta del otoño se acabó.
Mesero: - Y no solo la fiesta del otoño, parece…

Beto Desuque: - Uf. Ya lo creo. Lo hicieron enojar al Ruso Ziliotto y les cortó la joda por todos lados.
Mesero: - Cortó por lo sano.

Beto Desuque: - Un poco se veía venir, ¿no? Aparte es como que mucha gente se fue de mambo…
Mesero: - ¿Lo decís por el Taco Marín?

Beto Desuque: - Ponele, pero no solo por él. Le tocó justo ahora. Pero se le perdió el miedo al coronavirus, se soltaron las riendas y arrancó el jaraneo…
Mesero: - Siempre con esas palabras tan retro, Betito…

Beto Desuque: - Cien por ciento Beto. Ja. Pero fue así. Y parece que, como dice ese viejo refrán que nunca me gustó, somos hijos del rigor.
Mesero: - ¿Lo decís por Taco Marín?

Beto Desuque: - Bueno, cortala con Taco Marín, che, estás obsesionado. Ya está, ya pasó, ya pagó y pidió disculpas. Ahora lo van a tener encerrado en un corralito, ponele.
Mesero: - Se acabó la joda.

Beto Desuque: - Ponele. A la que también se le acabó la fiesta es a Mendoza. Je.
Mesero: - Lo decís por lo de Portezuelo…

Beto Desuque: - ¿Y qué te parece? La reunión de COIRCO le puso los puntos sobre las íes. La Pampa ganó por goleada. 4 a 1 casi sin despeinarse.
Mesero: - Bueno, bueno… no te agrandés, Betito, que como dijo el propio Ziliotto el partido no terminó…

Beto Desuque: - Ponele. Pero eso lo dijo por el coronavirus, no por Portezuelo. Como sea: esta semana fue un golazo para La Pampa. El saludo con el codito entre los gobernadores ya quedó como la foto del momento. Con un ganador y con un perdedor.
Mesero: - Estás re agrandado.

Beto Desuque: - Ponele que en esa foto Ziliotto es el Piti Martínez y Rodolfo Suárez es Izquierdoz…
Mesero: - Pero Beto, me etraña… vos que sos bostero, sonás gallina…

Beto Desuque: - Es una forma de admitir esa cargada, Fabio… ¿qué le vamos a hacer? Igual ya pasó. Esa fiestita también se terminó. Preguntale al Gabigol, sino… Je.
Mesero: - Apa. Viniste picante.

Beto Desuque: - Extraño el fútbol, ya sabés. Encima en esta época están todas esas efemérides mundialistas… y la del descenso de River, desde ya.
Mesero: - Eso sí que fue un fin de fiesta, ¿no?

Beto Desuque: - Uf. Qué te parece. Un momento inolvidable. Si ahora lo repasás hasta parece una especie de novela, o de sueño… o de pesadilla, según quién sea.
Mesero: - ¿Y del jefe policial qué me decís?

Beto Desuque: - Que ahora es otro. El que se fue, Roberto Ayala, también tenía sus pesadillas parece. Ya no se podía llevar bien con el ministro. Así que no anduvo con vueltas: portazo y a otra cosa.
Mesero: - ¿Y vos qué decís?

Beto Desuque: - ¿Qué querés que diga? Capaz que pasó eso… como sea, hay algo muy claro: de los funcionarios importantes que Verna le dejó plantados a Ziliotto, uno menos.
Mesero: - Claro, eso también…

Beto Desuque: - Claramente. Después, si te agarrás de las versiones, hay de todo un poco… que la fiesta en la Perón estaba llena de milicos, que el operativo al Taco estuvo armado, que los torpedeos que últimamente hizo Tierno…
Mesero: - Versiones nunca faltan.

Beto Desuque: - Mucha carne podrida… che, y ya que estamos con eso, ¿¡qué me decís del frigorífico de Bernasconi?!
Mesero: - Ah, no… de eso ni idea.

Beto Desuque: - El gobierno dijo como si fuera una buena noticia que lo “vendieron”. Pero a la empresa le dejaron un precio bastante beneficioso...
Mesero: - ¿Para tanto?

Beto Desuque: - Y sí. La oposición patalea porque, dicen, es un regalo. Y la verdad es que si sacás la cuenta… nos hubieran avisado a nosotros y capaz que lo podíamos encarar al negocio.
Mesero: - Epa. ¿En serio?

Beto Desuque: - Pagan a diez años, con una tasa… ¡del 6%! Así hasta yo le hago frente, me parece.
Mesero: - Qué locura.

Beto Desuque: - Pero todo legal, eso sí, ¿eh? La ley lo permite, la cambiaron en algunos aspectos pero no en ese… a frigorífico regalado no se le miran los dientes. Ni las tasas. Je.
Mesero: - Qué cosas raras que pasan… por un lado las expropiaciones, por el otro esto…

Beto Desuque: - Ponele. Lo podrían haber consultado a Copete, al menos.
Mesero: - ¿A Copete? ¿Copete qué tiene que ver?

Beto Desuque: - Digo, qué se yo…  ahora que viene militando a fondo eso de los “Precios Justos” capaz que tenía alguna idea, je!