Temas en la agenda de la semana que se fue: la aprobación local para un registro de cannabis medicinal y un consejo que gestione la problemática; el coronavirus que preocupa pero que en nuestra provincia tiene algunas bienvenidas franquicias.

Una de cal...

6a

Aunque la aprobación de la ordenanza se caía de madura, las manos alzadas en el Concejo Deliberante de Santa Rosa redondearon durante la semana que se fue el interesantísimo proceso que deriva en la conformación, por primera vez en la historia de nuestra provincia, de un registro de cultivadores y usuarixs de cannabis medicinal.

Esa medida en la capital provincial será sin dudas el primer paso de una ola de resoluciones similares, que se ve venir porque aunque en ocasiones la problemática luzca como un tema de no tanto interés en la agenda del poder político es realmente una temática que atraviesa fronteras generacionales y de clases sociales.

Uno de los méritos de la ordenanza sancionada es que resultó fruto de un proceso en que hubo oídos prestos para lo que tenían para decir diversas personalidades vinculadas por distintos costados a la problemática: desde usuarixs que hace años luchan contra la “clandestinidad” hasta profesionales de la medicina que en algún punto contrarían la mirada general de la corporación.

Con esa misma lógica, otro aporte interesante de la normativa es la creación de un consejo que funcionará con la expectativa de atender demandas y propuestas de sectores diversos.

La creación de ese órgano y el modo en que se gestó la ordenanza local también demuestran un modo de llegar a resultados concretos sin necesidad de confrontaciones estériles: no se trata de ahogar matices o evitar conflictos, que siempre los hay, mucho menos de disimular posicionamientos ideológicos, pero sí tener en cuenta que sobre todo en los ámbitos locales a veces es posible avanzar en acuerdos de representación amplia.

En este caso puntual, peronistas, radicales y macristas acordaron de entrada y contribuyeron con aportes concretos a que se aceitara el mejor proyecto, lo cual no inhabilita que en otra ocasión o frente a otros temas ocupen veredas enfrentadas o defiendan intereses diferentes, pero sí es una muestra de que las realidades locales a veces pueden despegarse del fogoneo “grietero” que agitan los medios de comunicación porteños que responden al establishment.

En el Concejo la única voz disonante que se escuchó también estaba cantada, y resultó un verdadero papelón: la concejala tiernista Fabiana Castañiera pronunció el vetusto discurso que le dieron para que lea, después de intervenciones previas cargadas de confusión y ambigüedad y donde dejó en evidencia que frente al proyecto sentía originalmente alguna simpatía que le fue imposible traducir en el voto porque el sector al que pertenece (Comunidad Organizada) tiene como excluyente misión política en Santa Rosa hacerle la vida imposible a la gestión actual.

La apuesta de la Municipalidad de Santa Rosa requiere ahora de otras aristas que complementen la adaptación institucional a los cambios culturales: eso incluye -entre otros factores- el comportamiento policial, la conducta del Poder Judicial y la posibilidad de que también la Provincia atienda esta necesidad popular, haciéndose eco de lo que también se está gestando en otras comunas de la provincia.

En la Cámara de Diputados hay nuevas iniciativas para, al menos, adherir a la ley nacional, un camino que en la gestión pasada se había empezado a recorrer con extendido consenso pero que por alguna razón inexplicable se paralizó (más allá de que puedan ser argumentos el cambio de gobierno y la llegada de la pandemia y la cuarentena).

...y una de arena...

6b

La situación que ha generado el coronavirus a nivel general excede posiblemente las preocupaciones que las autoridades y la propia población calculaban hace un par de meses: la cantidad de contagios y el número de muertes cotidianas se mezclan con los pesares económicos y el hartazgo con ciertas formas del encierro, a lo que se suman el incesante agite mediático, la réplica interesada o sin sentido en las redes sociales, y la irresponsabilidad de algunos actores políticos.

El combo no es nada alentador, sobre todo porque el calendario indica que la llegada de la vacuna -que se supone otorgará un respiro- demorará bastante más de medio año.

Frente a ese contexto extendido, la situación en La Pampa representa un relativo alivio y ha tenido ejemplos concretos de la eficiencia del personal sanitario para abordar las peores crisis y de la respuesta a la altura de las circunstancias de la mayoría de la población, que a veces por responsabilidad y a veces por miedo actúa de modo tal que los brotes puedan ser controlados antes de que generen un caos.

El éxito de la cuarentena no suele ser tan mencionado como es de potente, ya no solo en La Pampa, sino en el país: sin esas restricciones estatales no se mantendría todavía con cierto oxígeno el sistema sanitario, sino que -como ocurrió en otros puntos mundiales, incluso del llamado “primer mundo”- se hubiera generado un colapso con consecuencia inmediata e inminente (más y más muertes, descontrol y abatimiento del propio personal de Salud).

Obviamente que la circunstancia actual incluye el cansancio extremo de trabajadoras y trabajadores del sistema sanitario, que a las tareas habituales, la recarga horaria, el recorte de vacaciones, la estresante pelea contra la sensación de que un contagio siempre está próximo, le suman los llamados telefónicos a miles de personas cada día, las que obviamente también tienen sus problemas personales y que no siempre regalan cortesía.

En el caso de La Pampa hay ejemplos de algunos caminos a seguir, como lo ha hecho a nivel nacional el equipo de personas expertas en la materia: el aislamiento de los contactos de contactos estrechos y la búsqueda activa son herramientas que se han demostrado practicables y exitosas.

Por esa situación, por ejemplo, es que el brote de Intendente Alvear fue más sencillo de controlar que el de Catriló, del mismo modo que esa efectividad animó a las autoridades políticas a retomar algunas actividades en los establecimientos educativos con el objetivo de salvar de la desconexión pedagógica a más de 10 mil estudiantes de distintos niveles.

La semana en las escuelas y colegios transcurrió entre la emoción, la preocupación y algunas dudas -a veces lógicas- sobre los caminos a seguir, pero el gobierno sostiene esa prioridad y confía en que el cruce informativo de cada persona que tienen los ministerios de Educación y de Salud sea clave para aminorar cualquier riesgo.

La mentada “nueva normalidad” requiere de una paciencia social como nunca en la historia y uno de los manejos que corresponde al Estado es también ese equilibrio entre lo que se abre y lo que se cierra, lo que se prohibe y lo que se permite: hay habitantes de La Pampa que, desde ya, se sienten limitados (el exintendente Leandro Altolaguirre llegó al extremo de definirse como un rehén) pero en el contexto nacional y mundial los encuentros familiares y sociales, el “permitido especial” de Primavera o la expectativa de que regrese la práctica de algunos deportes de contacto son poco menos que bienvenidas franquicias.