El senador pampeano fundamentó el proyecto de ley para adherir al Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabaio sobre la "Eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo".

“Debemos trabajar por la naturalización del buen trato”, aseveró el senador pampeano Daniel Lovera. "La violencia y el acoso laboral siguen provocando consecuencias graves para trabajadoras y trabajadores, vulnerando su salud psíquica y física y dejando heridas profundas", planteó.

Fue al fundamental el proyecto de ley para adherir al Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabaio sobre la "Eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo".

Dijo que "esto lesiona su productividad laboral y no permite el máximo aprovechamiento de las competencias y las habilidades de cada persona. Estas heridas acarrean significativas pérdidas económicas, incrementan el desprestigio social de empresas e instituciones públicas y privadas, y laceran a trabajadoras y trabajadores que ven vulnerado el derecho irrenunciable que representa la justicia. Estas razones son las que determinan que las figuras de violencia y acoso laboral sean merecedoras una atención especial por parte del Estado en particular y, de la sociedad toda, en general".

Apuntó en sus fundamentos que "cuando hablamos de violencia y acoso laboral no hablamos de un mero hostigamiento a la persona que trabaja; hablamos de un fenómeno crítico que conlleva comportamientos y conductas que afectan e influyen, directa y devastadoramente, en la vida de cada víctima y la de sus familiares, afectando su dignidad e incluso pudiendo llegar a gravísimos desenlaces. La violencia y el acoso laboral impacta a toda la familia trabajadora y, especialmente, en las mujeres".

Remarcó que según el informe estadístico del primer trimestre de 2019 de la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral (OASV), que depende del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, el 62% de las personas que padecen violencia y acoso laboral en la República Argentina son mujeres; y el 95% de ellas lo sufre en el contexto de una relación de empleo formal.

"Esto demuestra que la violencia y el acoso en el mundo laboral impacta a todos los sectores y se profundiza en las mujeres. Más allá de los datos que se analicen y la valoración de las conclusiones estadísticas, debemos establecer que el maltrato, como tal, es inaceptable en cualquier circunstancia y condición", planteó Lovera.

Añadió que "vivimos un escenario crítico donde uno se encuentra, en lo cotidiano, con relatos desgarradores. Básicamente se busca proteger a la víctima. Que el Estado Nacional se involucre para adoptar medidas en conjunto con los sectores del trabajo, instituciones y empresas, permitiendo promover ámbitos saludables para trabajar que permitan ofrecer impulso y desarrollo a organizaciones sustentables, con planificación de objetivos específicos de prevención y erradicación definitiva de la violencia y el acoso laboral y que, trabajando en conjunto, se pueda lograr la naturalización del 'buen trato'".

El Convenio 190 trata la Eliminación de la Violencia y el Acoso en el Mundo del Trabajo. Lovera dijo que " es clave para el reconocimiento del derecho de trabajadoras y trabajadores a un mundo laboral libre de violencia y acoso, contemplando, especialmente, el acoso por razón de género".

El Convenio fue aprobado por la Conferencia General de la OIT en Ginebra el año pasado. "Y lo puse a consideración a través de un proyecto de ley propio que, en 2019, el macrismo se ocupó de bloquear. Los países participantes reafirmaron su vocación y compromiso para implementar las acciones que fueran necesarias para hacer frente a este problema, apostando a la construcción de un trabajo más justo, inclusivo y seguro, donde se promueva la productividad y el pleno empleo genuino y decente, libremente elegido, para trabajadoras y trabajadores", aseveró.