De tener una situación sanitaria casi controlada, la provincia lidera ahorael ránking nacional en este sentido

El dato es alarmante: la aceleración de la curva de contagios de coronavirus en La Pampa subió un 637%. Le siguen Jujuy (120%), Mendoza (83%), Santa Cruz (84%) y Tierra del Fuego (66%).

En el Gobierno Nacional hay preocupación por el paulatino aumento en la cantidad de infectados en el interior del país.  No hay provincia que no haya confirmado casos en las últimas dos semanas.

En el caso de La Pampa, por ejemplo, pasó de tener una situación sanitaria controlada a liderar ahora el ránking nacional de aceleración de la curva de contagios.

Si bien más del 90 por ciento de los casos positivos del país se sigue concentrando en el área metropolitana, ese diez por ciento que representan las 22 provincias restantes implica un número absoluto cada vez más alto. "El poder de replicación exponencial del virus pone en jaque a esos oasis vírgenes de Covid cuando los casos importados no son aislados correctamente", explicó un informe del diario Clarín.

Esto se ve reflejado en algunas provincias más que en otras: lugares que hasta hace poco no sumaban casos a diario, hoy no paran de abultar sus números.

Incluso, en promedio el incremento de casos de coronavirus de la última semana en el Interior fue del 35 por ciento: una velocidad superior al porcentaje de la Ciudad (16%) y la provincia de Buenos Aires (30%).

Los picos de aceleración de la curva se dieron en estas 12 provincias: La Pampa (637%), Jujuy (120%), Mendoza (83%), Santa Cruz (84%), Tierra del Fuego (66%), Tucumán (52%), Córdoba (47%), San Luis (46%), Santa Fe (44%), San Juan (42%), La Rioja (40%) y Salta (34%). Chaco, la tercera provincia con más casos del país, logró aumentar sólo el 12 por ciento.

Si se recuerda el mejor momento de la pandemia en el Interior, había apenas cinco o seis provincias con reportes cotidianos de casos. Ahora, mientras en la Ciudad y el GBA todo parece indicar que la curva se aproxima al pico, todos los casilleros apilan fichas, señal de que en gran parte del país el problema recién está comenzando.

La ruta de 731 casos importados

"El 20 de marzo el país cerró sus fronteras aéreas y terrestres. Miles de argentinos quedaron varados en algún lugar del mundo. Hasta ese momento, desde principios de marzo, habían vuelto del exterior cerca de de 400 infectados de coronavirus. Así empezó todo, con el primer caso confirmado de Covid importado de Italia. Luego, y a pesar de la cuarentena, la cantidad de casos importados siguió creciendo. ¿Cuánto? A razón de seis por día", destacó el mismo informe del matutino porteño.

Actualmente, hay 1.117 casos de coronavirus importados en todo el país, mientras que al comienzo de la cuarentena sumaban 386. Son 731 casos positivos post “cierre” de fronteras. La cifra casi se triplicó. El porcentaje total de casos importados obviamente hoy es marginal con respecto al total acumulado: apenas un 0,6 por ciento. Pero un solo infectado suelto en lugares sin Covid era y sigue siendo un elefante en un bazar.

Cuando cerraron Ezeiza, 245 mil argentinos estaban en el exterior. Fueron volviendo, por aire o por tierra, cuando las distancias lo permitían. Casi 100 mil regresaron en avión. Y siguen llegando. Según fuentes aeroportuarias, arriban actualmente entre 15 y 20 vuelos semanales, todos autorizados por el Ministerio de Salud, la Cancillería y la ANAC. Sanidad de Fronteras es al encargada de hacer los controles en el arribo.

“Nuestra responsabilidad llega hasta que la gente aterriza en Ezeiza, se les toma la fiebre y firman una declaración jurada. Lo mismo hace la Cancillería argentina en el lugar de origen del vuelo”, explicaron -según Clarín- fuentes oficiales.

Tras ese doble control, los pasajeros quedan liberados, ya sea para dirigirse a sus domicilios porteños o bonaerenses o trasladarse a alguna de las provincias del interior. En la Ciudad o en el GBA un infectado más ya no es relevante. En cambio, en algunos lugares del Interior puede hacer toda la diferencia.

Eso que a simple vista puede resultar un “goteo” insignificante se está convirtiendo en un factor clave en los brotes de coronavirus en las provincias. Por un lado influye el movimiento de transportistas por las rutas del país. Por otro, los argentinos que habían viajado al exterior -muchos de ellos incluso sobre el filo de de la cuarentena-, quedaron varados y en algún momento lograron regresar.

Pero la cuestión no es que hayan vuelto, sino cómo lo hicieron y con qué controles. Es decir, si cumplieron con el protocolo de aislamiento de dos semanas que se requiere para poder volver interactuar con otras personas. Hasta el 21 de mayo, la Ciudad aisló en hoteles a los porteños repatriados y tuvo 134 Covid positivos alojados. Luego caducó el confinamiento compulsivo de repatriados. Del resto se sabe poco: sólo algunos de ellos fueron identificados en las provincias.

En el Gobierno admiten: “Hay pasajeros que pudieron haber dicho que no tenían síntomas pero no podemos estar cien por ciento seguros”.

Los síntomas pueden manifestarse hasta 14 días después de la incubación. A esto se suma lo que se sabe: el coronavirus tiene un alto porcentaje de asintomáticos. A juzgar por los brotes que se vienen dando a nivel nacional, algo de todo ese circuito de contención pudo haber fallado.

Preocupación por las provincias

La situación sanitaria del área metropolitana de Buenos Aires es la principal preocupación de Alberto Fernández, pero en el Gobierno no pierden de vista el flujo de contagios en el resto de las provincias.

El AMBA congrega al 87.7 de los contagios, pero el movimiento del 13.3 restante preocupa a las autoridades de Salud y al Ejecutivo. Para el mandatario y sus asesores, el flujo de personas que circularon por la Capital y la Provincia provocaron el crecimiento de contagios en el resto del país.

“No hay provincia que no haya confirmado casos en los últimos 14 días, las 24 provincias tienen casos”, sentenció la secretaria de Acceso a la Salud Carla Vizzotti en su informe matutino. De todos modos, el jefe de Estado dará “libertad de acción” a los gobernadores para que decidan cómo continuar.

En Olivos descartan una videoconferencia con todos los mandatarios provinciales antes del anuncio de la nueva fase. El miércoles pasó por la Rosada el neuquino Omar Gutiérrez, pero el eje fueron obras viales para Vaca Muerta.

Algunos gobernadores cumplieron lo que a Axel Kicillof le impedía la realidad política. Omar Perotti fue el más drástico y, ante el aumento de casos, cerró el ingreso a la provincia. La medida apuntó a evitar los contactos estrechos con gente que viajó al AMBA y a Paraná, Entre Ríos. Quienes ingresan a la provincia deben contar con un hisopado negativo, realizado con menos de 72 horas de antigüedad.

Por los rebrotes, en Rosario se pusieron límites a las reuniones familiares que se habían habilitado. Ese detalle, las reuniones sociales permitidas o clandestinas, fue abordado durante la reunión que mantuvo el Presidente con el comité de infectólogos que lo asesora este jueves.

El porcentaje de uso de unidades de camas de terapia intensiva se movió 5 puntos en todo el país desde el 1 de julio. Del 50,6 al 55,3 por ciento. En el AMBA ese número varió del 55,9% al 64,5%.

En la Cartera de Salud tomaron nota de que los casos crecieron tanto en las provincias donde rige el aislamiento preventivo social y obligatorio ASPO), como en aquellas con mejores indicadores,donde las medidas de prevención se limitan al distanciamiento social y obligatorio (DISPO). "Nuestra situación epidemiológica con ASPO y DISPO, con transmisión comunitaria o con algún brote, en este momento es bastante más dispersa y diferente en las distintas jurisdicciones”, graficó Vizzotti.

En el Gobierno siguen con detenimiento los casos de Jujuy y de Córdoba, que registraron rebrotes en las últimas semanas. En el caso de la provincia mediterránea los brotes activos que más preocupan son los del interior. Sin embargo, las ocupación de camas de terapia sigue siendo muy baja. Tanto, que Juan Schiaretti es uno de los gobernadores que más colaboró cediendo recursos a otras provincias.

Gerardo Morales esperará hasta el fin de semana para definir si abre nuevas actividades en Jujuy. Habla seguido con el Presidente. “Alberto y Gines (González García) se están portando bien. Mandaron un equipo de epidemiólogos el fin de semana y visitaron zonas y hospitales. Quedaron bien sorprendidos de la organización y ratificaron lo que hacemos epidemiológicamente. Hay que hacer ajustes por la dureza del brote”, confían en el entorno del gobernador. Esta semana recibirán a otros 10 terapistas desde Buenos Aires. Su principal requerimiento son los recursos humanos médicos. La situación se repite en otros distritos.

El mandatario jujeño fue uno de los tres gobernadores junto a Jorge Capitanich (Chaco) y Arabela Carreras (Río Negro) de las provincias más complicadas que participó virtualmente del lanzamiento de la etapa vigente del aislamiento. Esta vez solo estarán Fernández, Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta.

En Río Negro aseguran que la situación es estable: con complicaciones la zona de Bariloche y del Alto Valle. Este jueves la provincia patagónica registró su máximo de contagios (81). Chaco, cuyo gobernador Capitanich completó las participaciones virtuales, también marcó un récord (93 infectados).

Cerca del Presidente aseguran que el desdoblamiento sanitario entre jurisdicciones con DISPO y ASPO continuará. Las razones son sanitarias y económicas. “En gran parte del país la actividad económica se ha retomado por eso el rebote de un mes a otro se nota tanto”, sostuvo el Presidente.