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EL DIARIO digital
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El juez de Audiencia sustituto Marcos Sacco condenó a un joven de 20 años a seis años de prisión por abusar sexualmente de una adolescente de 14 años en una vivienda de Santa Rosa. El magistrado consideró acreditado que el acusado utilizó la violencia para someter a la víctima mientras dormía en la casa de una amiga.
La sentencia número 046/26 fue dictada el pasado 16 de octubre, luego de un juicio oral desarrollado durante tres jornadas, entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre. El condenado, que tenía 18 años al momento del hecho, fue declarado autor del delito de abuso sexual agravado por acceso carnal, mediando violencia.
El episodio ocurrió durante la madrugada del 2 de marzo de 2025. La adolescente se había quedado a dormir en la vivienda de una amiga cuando llegó un primo de esta última, quien también pasó la noche en el lugar.
Según quedó acreditado durante el juicio, el acusado se acercó a la cama donde descansaba la víctima, comenzó a tocarla y luego la tomó del brazo para llevarla hacia otra cama, donde la sometió sexualmente. La adolescente manifestó que sintió miedo, quedó paralizada y comenzó a llorar, pero el agresor continuó.
Después del ataque, la joven logró comunicarse con su madre mediante mensajes de Instagram para pedirle que fuera a buscarla. Cuando la mujer llegó, su hija le contó lo sucedido y posteriormente fue examinada en el Hospital René Favaloro.
Pruebas contundentes
Durante el debate, la fiscal Verónica Ferrero sostuvo la acusación y solicitó una condena de siete años de prisión. Entre las principales pruebas se destacaron el testimonio de la adolescente, las declaraciones de los profesionales que la atendieron y los resultados de los estudios genéticos.
Las médicas que examinaron a la víctima constataron lesiones compatibles con una agresión sexual violenta. Además, los análisis realizados por el Laboratorio de Genética Forense determinaron que las muestras obtenidas de la adolescente coincidían con el perfil genético del acusado.
La defensa oficial, a cargo de Susana Clementina Dacal, pidió la absolución y cuestionó distintos aspectos de la investigación. También sostuvo que el acusado había consumido alcohol y que no recordaba lo sucedido.
Sin embargo, el juez descartó esos argumentos y consideró que las pruebas reunidas permitían establecer tanto la existencia del delito como la responsabilidad penal del joven.
Sacco también rechazó el pedido de nulidad de una pericia, aunque reconoció que se habían incorporado al expediente un acta de allanamiento, fotografías y un croquis correspondientes a otra causa. Por ese motivo, resolvió no valorar esa documentación y ordenó que fuera desvinculada del legajo una vez firme la sentencia.
Graves consecuencias psicológicas
Uno de los aspectos que tuvo especialmente en cuenta el magistrado fue el impacto que el abuso provocó en la vida de la adolescente.
Durante el juicio, su madre relató que, después del ataque, su hija dejó de asistir regularmente a la escuela, se aisló de sus amistades y prácticamente no salía de su habitación.
"Desde ese día su hija no ha vuelto a sonreír", expresó la mujer durante su declaración.
La psicóloga tratante, Guadalupe Kunusch, explicó que la adolescente desarrolló un cuadro de estrés postraumático, con sentimientos de culpa, miedo, rechazo hacia su propio cuerpo, conductas autolesivas e intentos de suicidio.
El juez consideró que esas consecuencias estaban directamente relacionadas con el abuso sexual y las valoró al momento de determinar la pena.
Si bien la Fiscalía había solicitado siete años de prisión, Sacco impuso seis años, el mínimo previsto para el delito. Como circunstancias favorables al acusado consideró su juventud y la ausencia de antecedentes penales.
Detención cuando la sentencia quede firme
El magistrado dispuso la prisión preventiva del condenado hasta la finalización del proceso, pero la sustituyó por medidas restrictivas: deberá presentarse mensualmente en una comisaría, no podrá abandonar su localidad de residencia y tendrá prohibido acercarse o mantener contacto con la víctima.
La sentencia establece que, una vez que quede firme o sea ejecutable, deberá ordenarse su inmediata detención para comenzar a cumplir la condena de prisión efectiva.