Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
La Cámara de Expendedores de Combustibles, Lubricantes y Afines de La Pampa (CECLA) encendió las alarmas en las últimas horas tras lanzar una dura advertencia sobre el impacto económico que está provocando la Tasa de Inspección de Seguridad e Higiene (TISH) cobrada por la Municipalidad de Santa Rosa. Según la entidad, la presión fiscal ejercida por la gestión comunal compromete directamente la viabilidad financiera de los comercios y pone en riesgo los puestos de trabajo del sector.
A través de un comunicado institucional, la patronal de las estaciones de servicio detalló que el monto exigido en concepto de TISH se disparó entre 2022-2023 y el período 2024-2025 en porcentajes que van desde un 4.400% hasta un 40.725%. La diferencia en números absolutos implica una masa global que supera los 570 millones de pesos.
A este escenario se sumó en las últimas semanas una determinación de deuda impuesta por el municipio amparada en el principio del solve et repete (pagar antes de reclamar). La exigencia comprende $99 millones por un período cuatrimestral más otros $99 millones aplicados en concepto de multa, lo que suma una intimación inmediata de casi $198 millones para las expendedoras de la capital provincial. Desde CECLA remarcaron la arbitrariedad del mecanismo, ya que la comuna exige la cancelación del monto antes de resolver las presentaciones administrativas sobre la legalidad del ajuste.
"impuesto encubierto"
"Ninguna empresa puede absorber un salto de esta magnitud sin resignar puestos laborales, capital de trabajo e inversión", advirtieron desde la entidad, marcando que la modalidad aplicada desnaturaliza el concepto de tasa -que debe responder a la contraprestación de un servicio efectivo de inspección- para mutar en un "impuesto encubierto" disociado del costo real del control municipal.
Asimismo, recordaron que el expendio de combustibles posee márgenes de ganancia acotados y ya sostiene gravámenes provinciales y nacionales como Ingresos Brutos, IVA e Impuesto a los Combustibles. Al liquidar la tasa municipal sobre la facturación bruta y no sobre la rentabilidad real, la carga tributaria absorbe el capital operativo para mantener planteles, mantenimiento preventivo y normas de seguridad.
Finalmente, desde el sector advirtieron que la continuidad de este esquema puede forzar el cierre de bocas de expendio, reducir la oferta comercial en la capital y volcar la demanda hacia estaciones de localidades linderas, con un perjuicio directo para la actividad y el empleo santarroseño.